Parafraseando a Publio Terencio Africano diré que: Soy hombre y por lo tanto nada de lo humano y de todo ser viviente que viva en la tierra y en el universo me es indiferente y ajeno a mi vida.
Como dijo Anaxágoras: Todo tiene que ver con todo.








domingo, 4 de agosto de 2013

ENRIQUE ANGELELLI, MÁRTIR, PASTOR Y PROFETA



 

El Obispo Angelelli y la gente de La Rioja

                                                                                                             …Mi vida fue como el arroyo…

Anunciar el aleluia a los pobres

y pulirse en el interior:

canto rodado con el pueblo

y silencios de encuentros

contigo… solo… Señor

Mi vida fue como el sauzal, pegadita junto al río para dar sombra nomás.

Mi vida fue como el camino… pegadita al arenal para que la transite la gente

pensando Hay que seguir andando nomás.

Mi vida fue como el cardón… sacudida por los vientos y agarrada a Ti,

Señor: vigía en noche de estrellas para susurrarle a cada hombre:

Cuando la vida se esconde entre espinas, siempre florece una flor.

Todo esto soy yo, Señor… un poco de tierra y un Tabor, veinticinco años de

carne ungida, con un cayado, un pueblo y una Misión

(Oración de mi sacerdocio, compuesta por Monseñor Angelelli en 1974

en ocasión de su visita al Papa Pablo VI)

 

Con un OÍDO en el PUEBLO y otro en el EVANGELIO

Hoy, 4 de agosto,  se cumple un nuevo aniversario del asesinato del Obispo Enrique Angelelli, Padre y Pastor de la diócesis de La Rioja, situada en la República Argentina.

En el mes de mayo, estando justamente en Argentina, tuve la oportunidad de dialogar con el Padre Obispo Carmelo J. Quiaquinta[1] sobre la figura de Monseñor Angelelli (1923-1976)[2].

El obispo Quiaquinta fue encomendado hace unos años por el Episcopado para hacerse cargo de la causa judicial, con el fin de averiguar y recoger todos aquellos elementos probatorios que condujeran a conocer la verdad de quiénes ordenaron y ejecutaron dicho asesinato.

Muy humildemente me dijo que tuvo que realizar un trabajo de investigador, muy minucioso, con gran paciencia; al principio tenía pocas pruebas, solamente contaba con unos papeles sueltos. Después llegaron entrevistas, viajes, algunas pistas verdaderas en medio de otras falsas. También se fue interiorizando sobre el asesinato de los sacerdotes Gabriel Longueville –francés, sacerdote diocesano- y Carlos de Dios Murías –cordobés, franciscano conventual-  (ambos asesinados el 18 de julio de 1976) y del laico campesino Wenceslao Pedernera (asesinado el 25 de julio de 1976).

Estaba preparando un seminario para la facultad de Teología sobre la vida y obra de Monseñor Angelelli, obispo y mártir; animado por otras personas para que incluyera también a las figuras de Gabriel, Carlos y Wenceslao. Recordábamos palabras de  Monseñor Novak sobre  Angelelli: “Las nuevas generaciones sacerdotales de la patria irán mirando su trayectoria con emoción, con respeto y con emulación. Rescatarán del olvido su memoria y releerán edificados sus Cartas Pastorales, sus homilías y sus poesías”.

La Pascua de Don Carmelo dejó trunco ese proyecto que habría seguramente enriquecido a muchos por la honestidad de la investigación, la rigurosidad intelectual y el amor evangélico que le ponía a todos sus emprendimientos.

De regreso, estuve leyendo homilías pronunciados por Monseñor Angelelli, poesías escritas por él, las palabras de Monseñor Zazpe que fue delegado por el Vaticano para visitar la diócesis riojana –esto a raíz denuncias y calumnias que pesaban sobre el obispo y el presbiterio de los llanos riojanos.

En la homilía de la Misa de despedida de Gabriel y Carlos expresaba:

“¡Qué difícil es ser cristiano! Porque al cristiano se le exige perdonar. Si se nos dijera: “No tenemos que perdonar, esto no es cristiano, no es siquiera humano matar sacerdotes” responderíamos sin vacilar: el cristiano tiene que perdonar a todos. Pero otra cosa es aprobar los errores y otra aún no trabajar para evitar que estas cosas sucedan. …No se acuerdan que Tertuliano dice que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos? Así, los mismos verdugos son instrumentos, en cierta manera, para el bien, para que surja una comunidad fuerte en la fe, en la esperanza y en el amor.  Seremos felices si Dios los perdona y queremos que se hayan dado cuenta de lo que han hecho. Esperamos también que aquellos que han usado su inteligencia en este crimen la vean iluminada con la verdad. Y rogamos que lo que han maquinado Dios no permita que crean que lo han hecho en al hombre de la fe; ello sería una aberración. Nosotros, perdonemos y pidamos al Señor que los perdone.” (Monseñor Angelelli[3]).

La firmeza y el testimonio de Angelelli lo llevaron a decir con firmeza:

“No queremos la violencia en ninguna de sus manifestaciones; no queremos cambiar la escala de valores que nos rige, pues son valores evangélicos que no pueden ser trocados por antivalores que atentan contra la identidad de nuestro pueblo. No compartimos ni aprobamos los errores, pero sí procuramos ejercer misericordia y acogida fraternal para quienes pudiesen estar errados.    Ciertamente debemos respetar a todo hombre en su dignidad de tal: esto es lo evangélico, pues no podemos permitir que se los manosee con apremios ilegales. No podemos admitir que nuestras mujeres sean tratadas menos dignamente; ello nos repugna como hombre, como cristianos y como pueblo. …Por ello lamentamos que algunos hermanos nuestros riojanos se presten para procedimientos y acciones poco nobles, quizás a cambio de alguna dádiva que no puede dejar en paz el alma del que la recibe; también ellos necesitan ver la luz y ordenar sus pasiones descontroladas”.[4]

Culminando la visita a la diócesis en nombre del Papa Pablo VI, Monseñor Zazpe pronunciaba estas palabras el 23 de noviembre de 1973:

“He recorrido una parte de esta querida diócesis de La Rioja. He visto su fe católica, su amor a la Iglesia de sus antepasados, sus héroes, de sus caudillos, de sus indígenas…Y he visto con emoción profunda su deseo de pacificación y unidad. He constatado su fidelidad a la Iglesia de ayer y a la Iglesia de hoy…La iglesia que quiere servir de modo preferencial a los que carecen, pero sin odiar a los que tienen; de acentuar su presencia entre los pobres, pero sin excluir a los que no tiene la dicha de serlo, de buscar su inspiración en el evangelio y no en las ideologías que lo contradigan. Así es la Iglesia que encontré aquí en La Rioja, por eso puedo afirmar que la pastoral de la Iglesia riojana es la pastoral de la Iglesia universal”.[5]

Angelelli yace en el suelo después de ser asesinado
 
Que la sangre derramada por nuestros mártires pueda ser alimento de nueva vida para nuestros pueblos, dejando de lado rencores, odios, venganzas y caminando en la justicia hacia el perdón y la reconciliación. Que vivamos la fraternidad, la fe, la esperanza y por sobre todo el amor entre hermanos y hermanas. Amén.

Sergio Dalbessio.

 




[1] Comenta Monseñor Quiaquinta que el día 5 de agosto de 1976,  llegó en tren a Posadas (Misiones) para dar un curso de catequesis. Monseñor Kemerer –obispo de la diócesis- le informó de la misteriosa muerte de Monseñor Angelelli. Habían sido compañeros en Roma. “Me quedé mudo. Podría ser la tesis del accidente. Pero el hecho cierto –agrega-  es que Angelelli antes del accidente ya estaba socialmente asesinado. Y en ello mucho tuvieron que ver las Fuerzas de Seguridad y no poca gente de la sociedad riojana. (Revista Didascalia, 50 aniversario, sección testimonio, Mi testimonio a veinte años del Proceso, páginas 24 a 38).

[2] Pastor y Profeta. Mensajes de Monseñor Angelelli, Editorial Claretiana, Bs As, 1986.

[3] Homilía de Monseñor Angelelli del día 22 de julio de 1976, con motivo del entierro de los sacerdotes Gabriel y Carlos.

[4] Homilía en la misa radial del día 27 de abril de 1975 con motivo de una jornada de oración por la Pacificación Nacional.

[5] Homilía pronunciada el 23 de noviembre de 1973, por Monseñor Vicente F. Zazpe, representando a Pablo VI y titulada: “La pastoral de la Iglesia riojana es la pastoral de la Iglesia universal”.

martes, 16 de julio de 2013

HISTORIA DE UNA FOTO...



     La foto que ilustra este texto fue tomada el día 16 de julio del año 1977 en la Escuela de Artes y Oficios (Bv. Sáenz Peña y Rivadavia) de la localidad de San Francisco, en la provincia de Córdoba.

     Este grupo participaba de un retiro espiritual predicado por el P. Hernán Pereda, sacerdote de la Congregación de Cristo Rey, que vivía en Rosario. Más de 50 jóvenes provenientes de diferentes parroquias de la ciudad, a saber: Nuestra Señora de la Consolata, del Perpetuo Socorro, Cristo Rey, de la Catedral, del Cotolengo, San José Obrero y otros varios provenientes de la ciudad de Morteros.

     No recuerdo quién me habrá invitado a realizar ese retiro, seguramente en el colegio algún hermano marista o algunos de los jóvenes que compartíamos inquietudes religiosas o pastorales me hablo del mismo. Pero si sé a ciencia cierta de donde salió el dinero para pagarlo. Unos días antes había viajado a Alicia (Córdoba) dónde vivía mi abuela Dominga –o Doña Dominga como la conocían todos en el pueblo, que después de enviudar fue a la escuela a aprender a leer y escribir y se dedicaba a trabajar en la Parroquia hasta que su mente comenzó a volar por el mundo de los sueños y los recuerdos. Le comento las ganas de hacer ese retiro, fue a la pieza y me trajo dos billetes para que pagara el mismo. No puedo traducir el importe de ese momento al hoy (tantos gobiernos, tantas inflaciones, tantas décadas perdidas) pero era una suma importante para una persona que vivía de su jubilación y de la pensión de mi abuelo Ángel, ya fallecido.

     Me anote en ese retiro. No recuerdo los temas, si recuerdo alguna charla con el P. Hernán paseando por los pasillos de ese colegio al cual entraba por primera vez y que había sido durante años todo un misterio. Seguramente  la hermandad, la camaradería, el buen humor, el compartir las experiencias de la vida, el preguntarse sobre la historia personal de cada uno, lo que habitualmente se realiza –con más o menos margen- en estas actividades fue lo vivido durante esos tres días..

Para mí fue un inicio a seguir con actividades pastorales, insertarme en la pastoral juvenil de la diócesis, comenzar a viajar, a misionar, a participar de encuentros, celebraciones. El puntapié inicial surgió en esos días y en ese lugar.

     Han pasado ya 36 años… mirar atrás es correr el riesgo de volverse una estatua de sal….hacer memoria es aventurarse a hurgar en lo profundo de uno, en el manantial interior y sacar el agua que alimenta nuestro espíritu para seguir aleteando en la vida, en la historia.

     Miro cada uno de los rostros, algunos los recuerdo muy bien, otros son más difusos y algunos nunca supe quienes eran. Algunos están entres nosotros cumpliendo distintos roles en la vida, diferentes consagraciones, diversos caminos que nos han unido o definitivamente nos han separado por cuestiones de tiempos, de ideas o de espacios a vivir.

     Otros ya no están con nosotros, vivieron sus pascuas anticipadas por diversos motivos. La vida no es lineal, es un circulo que va y viene, por esos tenemos la posibilidad de pensar, de cambiar, de continuar, de volver sobre nuestros pasos, volver a caminarlos y cambiarlos si vemos que no es lo deseable o lo correcto lo que estamos peregrinando.

     Algunos se hicieron más amigos, con otros continua alguna correspondencia que el tiempo fue espaciando hasta ponerle un punto final. Mudanzas, crecimiento, estilos de vida van haciendo que uno vaya cambiando y conociendo otras realidades y generando otras amistades.

     Son simplemente algunas palabras, lanzadas al voleo, después de encontrar y ver una foto que tiene su tiempo y su historia…..los que han tenido su Pascua que nos acompañen desde la presencia de Dios y Jesús les dé un brazo de nuestra parte. A los que continuaron sus caminos que tengan la certeza y la alegría de ser fieles a la vida y las misiones encomendadas.

                         En una simple foto hay más de 60 historias distintas, esta es una de ellas.

Sergio

viernes, 5 de julio de 2013

ABISMOS DEL HOMBRE


“La vida en un campo de concentración desgarraba el alma humana y exponía a la luz sus abismos más escondidos. ¿Puede sorprender que a ese nivel de profundidad encontremos cualidades humanas que, en su íntima naturaleza, estén compuestas de bien y de mal? La frontera que separa el bien del mal, y que imaginariamente atraviesa a todo ser humana, fondea en las honduras del alma y hasta allí penetró el bisel de los sufrimientos soportados en un campo de concentración” (Viktor Frankl)[1].

En uno de mis viajes a la Argentina fui invitado a participar en un encuentro ecuménico en la Parroquia San Patricio[2], en el barrio de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires. En dicha parroquia el día 5 de julio de 1976 fueron asesinados –por fuerzas de seguridad- cinco religiosos pertenecientes a la congregación de los Palotinos.
Tuvimos un momento de oración en la capilla en donde se encuentra un trozo de alfombra –donde cayeron los cuerpos- en la cual se pueden observar los orificios de las balas usadas para asesinarlos y la sangre reseca que dan testimonio del martirio de estos hermanos.

En uno de los momentos del encuentro se acerca una persona, se presenta y entablamos un diálogo sobre nuestras labores personales y eclesiales.
Después comienza a narrarme algunos hechos de su vida. Había sido secuestrado y torturado junto a otras personas en los comienzos del gobierno militar, en el año 1976. La tortura era ejercida con el fin de que hablara sobre sus actividades y también aportara nombres de otras personas relacionadas con una supuesta organización que él integraba.

Su trabajo y el de las otras personas se limitaba a asistir pastoralmente a un barrio carenciado del conurbano bonaerense.
Mi corazón se sentía estremecido al escuchar tanto dolor sufrido por este hermano. No podía admitir tanta saña infligida por un ser humano hacia otro.

Después de escucharlo con mi mente y mi corazón atiné a esbozar casi instintivamente una pregunta: ¿qué sentía hacia las personas que le habían infligido tamaño castigo al  torturar su cuerpo?.
Pero su respuesta me sorprendió, hasta diría que me evangelizó, “No les guardo rencor ni los odio. Mi fe, mi adhesión a Jesús me llama a perdonarlos, en el sufrimiento de Jesús en la cruz dice esa frase, Padre Perdónalos porque no saben lo que hacen”, me dijo.

En el prólogo de libro que narra la masacre de los palotinos escrito por el periodista Eduardo Kimmel (1952-2010), el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel[3] expresa: “Como cristianos debemos perdonar a quines nos han dañado. Su Santidad Juan Pablo II visitó y perdonó a su agresor, nos dio un ejemplo de amor y humildad. La Justicia italiana sancionó al agresor y hoy cumple su condena en prisión. Debemos encontrar caminos que lleven a la reconciliación y para ello se requiere establecer los pasos necesarios. Reconocimiento del daño realizado, el arrepentimiento y el compromiso de no reincidir, el derecho a la verdad y la justicia como reparación del año causado. El perdón que lleve a una verdadera reconciliación si queremos hacer la ofrenda en el altar. Estos pasos en nuestro país no se han dado”.
Después de años, volviendo en estos días a mi país, encontré en mis cuadernos de notas este episodio que he acabado de narrarles.

He buscado en mi biblioteca el libro El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, quién sufrió persecución y estuvo en un campo de concentración en la época del nazismo.
Transcribiré algunos párrafos: “La historia nos brindó la oportunidad de conocer al hombre quizá mejor que ninguna otra generación. ¿Quién es, en realidad, el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es. Es el ser que inventó las cámaras de gas pero también es el ser que entró en ellas con paso firme y musitando una oración.”

En la segunda fase que él llama la vida en el campo, hay una parte dedicada a la psicología de los guardias del campamento. Se pregunta; “¿cómo hombres de carne y hueso iguales a los demás, pudieran tratar a los prisioneros de una manera tan brutal, tan inhumana?”. Va detallando distintos tipos de guardias, y dice en un momento: “es preciso afirmar que algunos guardias sentían compasión por nosotros”. Por ejemplo –agrega- “el comandante del último campo donde fui liberado gastaba dinero de su bolsillo para comprar medicinas para los prisioneros. Jóvenes judíos lo escondieron en el bosque ante el avance norteamericano”. Lo sorprendente es cuando en un momento expresa: “En el polo opuesto se encontraba el prisionero más antiguo del campo, quien era, con mucho, peor que todos los guardias juntos. Golpeaba con saña a los demás prisioneros a la menor oportunidad…”
“Es evidente que el mero dato de saber si un hombre fue guardia del campo o prisionero nada nos revela de su intimidad. La bondad humana se encuentra en todos los grupos, incluso en aquellos que en términos generales, merecen ser condenados”, agrega Viktor Frankl.

En este último viaje por Argentina pregunté por este hermano que me había abierto su corazón contándome sus días de cautiverio, de tortura y de su apertura al perdón. Me dijeron que había fallecido y por eso en su memoria –y de tantas víctimas- he escrito este relato.
Sergio Dalbessio



[1] “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl (1905-1997). Se recomiendan sus obras que están traducidas en varios idiomas, siendo este libro traducido en más de veinte idiomas.

[2] Se recomienda leer el libro “La masacre de San Patricio” de Eduardo Kimmel, editado por Lumen.

[3] Adolfo Pérez Esquivel, argentino, Premio Nobel de la Paz en el año 1980.

Imagen: Cerezo Barredo, sin copyright.

lunes, 17 de junio de 2013

¡PAREMOS LA PELOTA! PROPUESTA para ADOLESCENTES Y JÓVENES



RETIRO ESPIRITUAL PARA ADOLESCENTES Y JÓVENES
Objetivos:

·         Plantear, reflexionar, cuestionar, sentir tu propia vida desde el encuentro con otros y con la persona de Jesús.
·         Reflexionar  personalmente tu encuentro con Jesús.
·         Compartir con adolescentes y jóvenes de tu edad preguntas, diálogos, experiencias personales
·         Celebrar  juntos la vida compartida.

¿Por qué “Retiro”?
Porque nos retiramos de las actividades, lugares y situaciones de todos los días, de lo que hacemos habitualmente, “paramos la pelota” para detenernos a escuchar lo que nos pasa.

¿Por qué “Espiritual”?
Todas las personas tenemos necesidad de encontrarnos con lo que vivimos profundamente (preguntas, sentimientos, búsquedas, experiencias…) de darnos tiempo para “mirar de frente” esas cosas.
Las actividades que realizamos durante estos días son variadas. Dinámicas grupales, momentos de reflexión, diálogos, oración, juegos, celebraciones intentan ayudarnos en este sentido.

Dirigido a:
Adolescentes y jóvenes comprometidos pastoralmente y también en búsqueda entre 15 a 25 años.

Metodología:
Utilizamos la metodología de taller que permite un aprendizaje desde el hacer personal y grupal. Favorecemos la comunicación y participación de sus integrantes con dinámicas reflexivas.

Materiales:
Cuaderno, lapiceras, marcadores, papeles afiches, fotocopias, videos y Biblia.

Lugar:
Comunidades, parroquias y colegios interesados.

Organización:
A cargo del grupo o persona que lo solicite.

Costo:
Importe del viaje para los facilitadores.
Gastos del material necesario (fotocopias, etc.).
Se cobrará una suma por participante que incluye los dos días.
Comunicarse: sdalbessio@yahoo.com.ar  Teléfono celular: 15-6351-1392

Facilitadores:

Equipo Animador  Peregrinos de Emaús
Sergio Dalbessio (coordinador). Catequista y Docente con amplia experiencia en la animación pastoral de adolescentes y jóvenes. Profesor de Catequesis y Doctrina Social de la Iglesia.
Integran el Equipo Animador profesionales docentes, catequistas y del ámbito de la comunicación con experiencia en trabajo pastoral con adolescentes y jóvenes.

Ejemplo de uno de los Retiros que ofrecemos:

El camino de Jesús:
·         Jesús y su mensaje de Buena Noticia.
·         Jesús y su opción los excluidos y pobres.
·         Jesús propone la comunidad ante las divisiones creadas por los hombres.
·         Jesús combate los males que deterioran la vida.
·         Jesús desenmascara a los poderosos y sus falsedades.
·         Jesús y su propuesta del Reino de Dios.
·         Jesús y su relación de hijo con el Padre-Abba.

Observaciones:
Disponemos de otras propuestas de Retiros para adultos

jueves, 13 de junio de 2013

ENTRE MILANESAS, ENSALADAS Y CAFÉS….





Reunirse a comer “una mila con ensalada o puré” puede ser una amable excusa para encontrarse con alguien. Tomar un café puede ser el pretexto para dialogar con un amigo. Los encuentros en diversos bares y restaurantes con Pedro tenían como motivos esas excusas y pretextos, el de intercambiar en la charla puntos de vistas y pareceres sobre una amplia y diversa variedad de temas.

Texto con letra de Pedro


En este breve escrito quiero hacer memoria de mi amigo Pedro y los recorridos por lugares comunes donde la excusa del encuentro siempre dio motivo a explayarse en aquellos temas que hacen a la vida misma.

Uno de los lugares dónde charlamos varias veces fue cerca del colegio, en Independencia y 24 de noviembre, el bar “Carlitos”. Allí le entregué el libro Nocturno Katmandú autografiado por  Antonio Tabucchi y enviado por este escritor italiano. Las charlas versaban sobre literatura y política. No esquivábamos los temas cotidianos sobre nuestras familias, los hijos, nuestras esposas y las realidades que el colegio vivía diariamente.

A “La Legendaria Buenos Aires”, situada el barrio de San Telmo, fuimos un mediodía a almorzar. En un ambiente cálido y sereno departimos sobre títulos de libros, el peronismo, la Argentina, la Iglesia y la vida misma de cada uno de nosotros.
En las avenidas Belgrano y Entre Ríos se encuentra Ebro, un restaurant donde almorzamos en el primer piso, saboreamos ensaladas y milanesas y bifes. Pedro siempre pedía todo sin sal, cuidaba obsesivamente su presión y bebimos agua mineral. Las charlas siempre tenían ese sabor del respeto. A veces opinábamos igual, en otras teníamos visiones diversas y hasta encontradas. La publicación del libro “Educación Problema o dilema” es el mejor testimonio que a pesar de criterios diferentes se puede convivir y construir. ¡Qué necesario es eso para la Argentina del presente!

Nos encontramos un día en mi casa de vacaciones. Pedro quería comer asado, así que le prepare una tira de costillas, un pedazo de vacío, chorizo y morcilla junto al típica ensalada –tomate, lechuga y cebolla–, regando todo con  vino y agua. Pasamos un rato amable, conoció mi refugió o celda de monje laico, deseando él tener un día un lugar así. Viajó  en su  auto por la autopista, y después lo acompañé, a la tarde cuando volvía a su casa, hasta cerca de la autopista. Rescato el hecho de venir en el auto porque no le gustaba manejar mucho por la autopista, pero lo hice tomar confianza y lo convencí por la rapidez del viaje y que tendríamos más tiempo para charlar.

En el café de las Avenidas Nazca y Gaona nos reunimos un sábado. Por mi parte acompañaba a mi hijo Juan a realizar un curso de efectos especiales, me quedaban siempre dos horas dando vueltas y leyendo. Él se ofreció unos de esos sábados a acercarse al lugar, estuvimos charlando, después caminamos por la plaza cercana, departimos sobre el templo que hay sobre Nazca y después, como siempre, cada uno partió para seguir su habitualidad sabatina.

En la Avenida Córdoba y la calle Ayacucho se encuentra “Orquídeas”, en uno de los tantos recesos escolares de julio, nos encontramos para charlar e intercambiar libros. Caminamos por la Avenida Callao, allí nos encontramos con Dora, maestranza de la escuela. Nos fuimos al bar nombrado a departir sobre las ocupaciones y preocupaciones que cada uno de nosotros teníamos en la vida.

Situado en la esquina de las calles Moreno y Combate de los Pozos se encuentra un pequeño bar, era uno de sus lugares en el mundo, cerca de su querido grafotécnico, un bar de barrio, de periodistas idos, de parroquianos que ya forman parte de la decoración. Nos sentamos y el dueño-mozo le dice “de lo siempre, Profesor”. Ya tenía aprendido lo que Pedro consumía siempre que pasaba por ahí para hacer tiempo, corregir trabajos de sus alumnos o hincarle el diente a algún libro o simplemente terminar de leer algún artículo de su querible La Nación. Me invito un día a ese lugar dónde seguramente anidaban sus fantasmas y sus duendes, porque a todo ser humano nos habitan las preguntas sin respuestas y los dolores sin curaciones.


Su casa, en Avenida San Martín y Pedro Morán, fue el último lugar que nos encontramos. Fue un viernes, salía del colegio, él ya estaba disfrutando de la jubilación y me fui hasta Villa Devoto. El tren sale de la Estación Lacroze, es un recorrido que me siempre me gustó, el pasar por el medio de las facultades de Agronomía e ir a la tranquilidad de villa Devoto, sin dejar de mirar las calles habitadas por fantasmas en Parque Chas.

Conocí su biblioteca, estuvimos junto a Betty, su esposa, y Nico, su hijo. Le llevé un libro enviado por Cris, mi esposa. El libro fue “El paisaje de las nubes” escrito por Roberto Arlt, un escritor que él admiraba y él me regaló el libro “Adán en Edén” del gran escritor mexicano Carlos Fuentes, uno de sus preferidos.
A la vuelta tren, subte y desde Correo Central, tomé la combi. Una lluvia torrencial me acompañó en todo mi regreso, inclusive tuve que chapotear en el agua para llegar a casa. Al poco de llegar me llamó a ver si había arribado bien, estaba preocupado. Un gesto sensible de su gran amistad.

La Puerta Rico, es un café emblemático que está en la calle Alsina 416, este notable lugar lo he dejado para el final. Cerca del Banco Hipotecario, de las Iglesias San Francisco y San Ignacio, a una cuadra de la Plaza de Mayo se encuentra este tradicional lugar de nuestra Buenos Aires. Al entrar a uno lo invade un aroma a café que penetra el espíritu y el corazón. Pedro –como anfitrión y con su arte de docente– me fue explicando la importancia del lugar. Es –o fue- un reducto de periodistas, funcionarios, gente de los servicios y personajes variopintos. Es un  lugar donde todos hablan “off de record” y era –o es- “la cocina” dónde se conocían las medidas que se iban a tomar por los diferentes gobiernos y todo aquello que hace a la vida política de nuestro país. Es un lugar donde la micropolítica tiene incidencia, para bien o para mal, en la macropolítica. Me nombraba –Pedro– a reconocidos periodistas, me señalaba quienes habitaban, a veces solitariamente, las diferentes mesas. Después de haber degustado un riquísimo café, antes de despedimos pasó por el mostrador, compró café molido y nos despedimos con la certeza –de mi parte– que tenía una fragmento de la historia de la Argentina en mi vida.
La Puerto Rico

Culminando esta memoria de encuentros y libros termino diciendo que el primer libro que Pedro me regaló fue el "El pez en el agua Memorias", escrito por Mario Vargas Llosa y la dedicatoria dice: “Para Sergio, en su día. Desde la infancia considera los libros como contraseña de una hermandad secreta. Un hombre que tiene en casa esta biblioteca, no puede hacerte daño” (Milan Kundera, en "La insoportable levedad del ser”). Me fue regalado el 21 de agosto de 1993 en el día del catequista.
Portada del libro obsequiado por Pedro

La hermandad secreta sigue viva, la amistad, mientras sigue siendo memoria, es vida y nunca muere, resucita en forma permanente. A veces cuando compro un libro pienso “este lo habría leído o me lo habría regalado Pedro”, es como una oración que invoco para que él siga guiando mi espíritu lector y yo pueda seguir cultivando mi alma con buenas palabras e historias interesantes.