Parafraseando a Publio Terencio Africano diré que: Soy hombre y por lo tanto nada de lo humano y de todo ser viviente que viva en la tierra y en el universo me es indiferente y ajeno a mi vida.
Como dijo Anaxágoras: Todo tiene que ver con todo.








jueves, 27 de marzo de 2014

Y VIENEN POR MÁS



Y VIENEN POR MÁS

 “La ley del intelectual es cuando todo el universo se arrodilla ante la injusticia convertida en dueña del mundo debe mantenerse de pie y oponerle la conciencia humana” Julie Benda.

Reflexión escrita días antes del 25° Aniversario del golpe militar de 1976. La vorágine de acontecimientos precipitaron su archivo. La misma fue exhumada en estos días y al leerla me he dado cuenta que todo estaba como entonces.

Hemos transitado el camino de 1983 hasta la fecha pensando que la democracia (estado de derecho) que había sido reconquistada luego de años de oscuridad y sangre no debía perderse y por eso la lucha de su sostenimiento debía hacerse en todos los frentes.
Observamos un ampuloso y mediático juicio a las juntas que culminó con el alegato de un fiscal que en nombre de la sociedad dijo NUNCA MÁS. Pero la obediencia debida y el punto final de un gobierno más el indulto de otro arrasaron con lo jurídico y fueron socavando la credibilidad del pueblo en las instituciones.

Todo fue en pos de una reconciliación, que no sucedió, sino que profundizó la brecha entre lo real que vive el ciudadano cotidianamente y lo que piensan aquellos que fueron elegidos para gobernar, legislar o administrar justicia.
Los intentos de golpear lo que fue legítimamente recuperado terminaron en un deseo de felices pascuas y aquellos “embetunados” oficiales recibieron el “baño del agua pura de democracia” insertándose en partidos llamados populares o algunos fueron más osadas, crearon sus propias agrupaciones.
Ellos deberían luego de juicios justos y dentro de la ley –que ellos nos negaron- estar archivados en las cárceles, para que en parte aunque sea mínimamente-, expiarán aquellos dolores y sufrimientos que infringieron con saña crueldad y sadismo a tantas mujeres y tantos varones que vivían y luchaban por defender la vida en todas sus formas.
Desaparecieron escritores, periodistas, maestros, profesores, estudiantes, delegados de barrio y de fábricas, intelectuales, políticos honestos y podríamos enumerar una larga lista de varones y mujeres que solamente buscaban con su estilo de vida una forma de vivir con dignidad y un mundo del cual nadie estuviera excluida.
Otros tantos fueron reprimidos, encarcelados y exiliados. Se quiso borrar para siempre no solamente sus nombres sino principalmente sus sueños, sus ideales que eran un espejo donde los señores de la muerte no se podían mirar.
También en esos juicios deberían comparecer aquellos que surgieron en la búsqueda de un mundo mejor, pero tomando las armas no solamente se alzaron contra un gobierno democrático, sino que esa romántica guerrilla se transformó en terrorismo. Sembraron terror con bombas, secuestros y asesinatos agregando más violencia y siguieron enlutando a la Nación.
El espiral de violencia siguió creciendo día a día, comenzado hace años no tuvo final. Cada día fue devorando más víctimas, la ley no fue el punto de convivencia. El dolor fue hiriendo el cuerpo social de toda la Argentina.

Pero la memoria colectiva no desaparece, no muere, pervive de generación en generación. De diferentes formas y maneras los hechos, los gestos y las palabras se conocen, se recuerdan y se actualizan.
En ese golpe 1976 hubo muchos hechos graves, pero hay uno que hemos olvidado. Hubo un gran golpe económico. Ese golpe fue dado con la venia y total aprobación de los sectores ligados a oligarquía local que siempre vivió y se nutrió a expensas del estado, enriqueciéndose en pingues negocios.
Esos ricos locales descubrieron que el occidente liberal y cristiano podía seguir dándole nuevas formas de satisfacer sus apetitosos y voraces deseos de seguir siendo poderosos y acumulando metal precioso.
Los postulados fueron dados hace tiempo, pero sus efectos que es lo real, lo que vivimos nos llegan hasta hoy.
Un hombre proveniente de una tradicional familia manejó el timón de la puesta en marcha de ese modelo que solo contemplaba un país para una cierta cantidad de personas. Algunos gozarían de las migajas que caerían de la mesa de otro grupo “muy pequeño” que se seguiría enriqueciendo a costa de ese estado benefactor y el resto del pueblo sería excluido del gran salón donde se llevarla a cabo tal banquete.
La intervención armada fue el brazo ejecutor de los dictados de “los chicagos boys”. Estos últimos hacen sus recetas solo para la salvación de unos pocos. El plan funcionó como un andamiaje perfecto. Paso a paso se fueron cumpliendo los plazos, los objetivos y se festejaron los logros.
La deuda privada que contrajeron los amigos del sistema se estatizó (aquí funcioné el principio de solidaridad, podría decir con ironía que fue un giro hacia el socialismo), se apartó del camino y se aniquiló a aquellos que oponían resistencia.
El gran hermano del norte dijo en su momento que la doctrina de seguridad nacional había ya cumplido sus objetivos y ahora a la madura América Latina le tocaba el tiempo de vivir en democracia Se abrieron dos caminos: por un lado lo económico siguió su rumbo en forma individual (senda a la que accedieron unos pocos) y por el otro iban lo político y lo social (aquí todos creímos ver concretizados nuestros ideales de cambiar la historia).
En el año 1989 los mercados en complicidad con sindicalistas y el peronismo dieron su golpe y derrocaron a un gobierno constitucional que tuvo que entregar por anticipado el poder. No desaparece gente ni se tortura ... eso creemos.
Este golpe dio paso a la convertibilidad que luego de un tiempo de panacea (eran momentos de pizza con champán, viajes a lugares exóticos, mucho ruido y pocas nueces) las fábricas comenzaron a cenar, los negocios a bajar sus cortinas y esto generó despidos que se reflejaron en altos índices de desocupación. Las empresas nacionales de servicios eran compradas por grupos extranjeros a cambio de unas pocas monedas, las irrisorias indemnizaciones solo sirvieron para multiplicar los kioscos y las agencias de remises.
La deuda que se había contraído con el exterior desde 76 al 83 siguió un vertiginoso crecimiento. Se pagaban los intereses con créditos que se solicitaban y los montos del interés sobre el capital producían más interés aumentando la misma en forma gigantesca.
La patria financiera saltaba de alegría, los grandes grupos de banqueros compraban por centavos a los bancos que quebraban, los únicos que pagaron este ajuste fueron los pequeños inversionistas que nunca más vieron su dinero que con años de sacrificio habían plasmado en un plazo fijo o una simple caja de ahorros,
El terrorismo económico que comenzó el 24 de marzo de 1976 no tuvo procesados entre sus máximos responsables, por lo tanto no tuvo condenados.
Si en cambio obtuvieron múltiples condecoraciones y una de los tantos fue integrar el staff de todos los últimos gobiernos. Al frente del Ministerio de Economía siempre estuvieron los alumnos fieles a este sistema
Cavallo (Domingo Felipe) está desde hace tiempo entre nosotros, estuvo cuando se “estatizó” la deuda privada durante el gobierno de facto (dictadura), luego volvió en los noventa de la mano de Menen (gobierno peronista), y ahora volvió en el 2001 traído por un gobierno aliancista (De la Rúa).
Si hizo responsable de la paternidad de la convertibilidad sin necesidad de prueba de ADN corno ahora de la procreación de la competitividad.

Algunos no perdemos la memoria, no nos pueden cambiar el significado real de cada término, de cada actitud: a lo que ellos le dicen riesgo país, nosotros le decimos simplemente extorsión a lo que ellos le dicen interés o fondo patriótico, nosotros le decimos usura, a lo que ellos le dicen convertibilidad, nosotros lo traducimos en achicamiento del país, en desocupación, en congelamiento de sueldo, en educación, salud y seguridad solo para unos pocos; a lo que ellos le dicen competitividad, nosotros le decimos enriquecimiento de los mismos de siempre, exclusión y marginación para la gran mayoría
Ayer era el “no te metas”; se decía en voz baja “algo habrán hecho”, cada uno se- fue encerrando en lo suyo como el cuento “Casa Tomada” de Cortázar, se miraba desde detrás de las puertas y ventanas, no había que ser testigo. Eso era peligroso.
Ese temor tuvo sus éxitos.
Hoy lo público, o sea los grandes debates sobre la economía, las políticas sociales, el proyecto de país con sus componentes sociales (la educación, la seguridad, el trabajo, la salud) o sea lo que nos corresponde o nos atañe a todos se va discutiendo y proyectando en los ámbitos privados y por lo tanto está en manos de unos pocos. Los medios de comunicación a esta política haciendo de aquello que es privado una cosa pública. Lo que sucede en una casa o en un lugar de esparcimiento, o sea algo íntimo se da para que sea devorado por el público. Lo distratívo hace que uno olvide lo real.
Luego del 2001 ya descreídos como sociedad, comenzamos a recuperar poco a poco la iniciativa. Tuvimos esperanza a partir de 2003, pero aquellos que podemos afinar entre la práctica y la teoría nos fuimos dando cuenta que ese mágico relato no nos llevaría a buen puerto.

Como siempre muchas veces predicamos en el desierto. Los profetas de la corte cambian de discurso según quién esté en la misma. El profetismo que está con la gente no cambia ni por cargos ni por dineros el mensaje.

Hoy a 2014 estamos carentes de ideas, con mayor ignorancia, con relatos mentirosos, con realidades apremiantes, con índices de violencia de todo tipo, sin liderazgos y lo peor….es que no encontramos la brújula.
Sin embargo a pesar de todo, hay gente que todavía sigue apostando a vivir mejor y trabaja por el bien común, no es uno sólo, somos muchos, todavía tendremos que seguir por unos años en el desierto. Ese caminar no lo hacemos solamente por nosotros, sino también por las generaciones presentes y futuras que llegarán un día a disfrutar de la tierra prometida.

jueves, 13 de marzo de 2014

Una carga cada vez más pesada



UN CUENTO-fábula para la reflexión
Una carga cada vez más pesada
Cuentan que un duende muy sabio, cansado de ver a los animales enfrentándose y criticándose unos a los otros, un día los convocó a todos y les dijo: - He venido a ayudar a que cada uno pueda liberarse de la pesada carga que lleva; la de sus propias equivocaciones. ¿Alguien quiere corregir su comportamiento?
Rápidamente la mona se adelantó y pidió la palabra:
Gracias
dijo, pero yo nunca me equivoco. Vivo aplaudiendo mi forma ágil de vivir. En cambio, la osa es tan pesada que cuando camina provoca terremotos...
¿Cómo se atreve a criticarme?
repuso ofuscada la osa. ¿Acaso no se dan cuenta de que tengo que andar con paso firme para esquivar los cocos que usted arroja con sus continuas monerías?
Mejor que libren al avestruz de andar corriendo con tal desenfreno...

¡Eh! Que yo estoy orgullosa de ser el ave más corredora y de que nadie iguale mis veloces carreras. El que tiene un andar insoportable es el elefante, que cada vez que se mueve provoca un huracán...
¡No le permito! Estoy feliz por hacer que todo vibre a mi paso y que todos se estremezcan con mí andar. En cambio, estoy harto de que la jirafa con ese cuello tan largo que tiene, ande espiándonos desde las alturas... repuso muy altivo el elefante.
¿Quién se atreve a censurarme? ¡Será de envidia, claro! Porque no puede divisar los paisajes lejanos y estar al tanto de lo que sucede abajo...
Mejor que se ocupe de la tortuga, que me exaspera con su pasmosa calma.

¿Qué dice esa ignorante presumida? Sepa, señora, que mi famosa calma es una grandiosa virtud que me hace merecedora de aplausos, no de críticas. Mejor que la liberen a mi pariente, la serpiente, de la repugnante costumbre de andar arrastrándose por la vida.

¿Arrastrada yo? ¡No le permito! Se indignó la serpiente, pero no pudo seguir, pues la interrumpió el duende:
Por lo visto, nadie quiere sacar de su mochila la pesada carga de sus propios errores y prefieren buscar la paja en el ojo ajeno. Pero sepan, amigos, que para superar esta equivocada actitud tiene que luchar cada uno, buscando enmendarla.
Eso deberían hacer... dijo el duende, mientras ponía a la vista de todos unos carteles con las siguientes leyendas:
1) Que por grande que sea la equivocación, es posible corregirla con sincero arrepentimiento;
2) Que para reparar es una tarea cuidadosa que no puede hacerse a la ligera ni pensando en otra cosa;
3) Que hay que emprender la tarea con amor, entereza y paciencia, pues sin amor por lo que se busca enmendar y sin fortaleza por hacer la tarea lo mejor posible, la enmienda no es duradera; y sin paciencia necesaria, podrían no llegar a terminarla.


Solo esto necesitan saber. Solo esto deberían cargar en su mochila...
QUIEN NO ES CAPAZ DE RECONOCER SUS PROPIOS ERRORES, DIFÍCILMENTE PODRÁ CORREGIRLOS.

Suele ser más fácil ver los errores de los demás que reconocer los propios. Sin embargo, esa actitud nos conduce por un camino equivocado e impide que nos libremos de una carga cada vez más pesada...
Marta Ghiglioni (escritora)

lunes, 10 de febrero de 2014

CAMINOS DE CONFIANZA Y ESPERANZA ¿serán posibles?



Ayer soñé con los hambrientos, los locos,
los que se fueron, los que están en prisión
hoy desperté cantando esta canción
que ya fue escrita hace tiempo atrás.
Es necesario cantar de nuevo,
una vez más.
Inconsciente colectivo -Charly Garcia-


No solamente hay penas y olvidos….
hay mucha sangre y dolor….
DEBEMOS GENERAR CAMINOS DE CONFIANZA Y ESPERANZA

Les propongo reflexionar sobre algunos datos que no dejan de asombrarme, impactarme, dolerme y hasta rebelarme. Intento, con este texto tener una mirada compasiva y compresiva sobre la condición humana, o sea sobre cada uno de nosotros.

“A pesar de los numerosos trabajos realizados hasta ahora por prestigiosos historiadores, estudios sin dudas fehacientes y certeros que han arrojado luz sobre distintos aspectos relacionados con el exterminio de seis millones de judíos europeos a manos de los nazis y sus aliados. Si bien en este trabajo nos enfocaremos en el genocidio del pueblo judío, no debemos dejar de mencionar que, simultáneamente, los nazis persiguieron a otras minorías y que de esa persecución culminó en el extermino de un cuarto y medio millón de romaníes o gitanos, unos ochenta mil prisioneros políticos alemanes, setenta mil discapacitados mentales, más de diez mil homosexuales y varios miles de testigos de Jehová. Tampoco podemos dejar de mencionar, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial el asesinato de más de tres millones de prisioneros de guerra soviéticos, de una cifra similar de católicos polacos y de unos setecientos mil serbios a manos de los nacionalistas croatas, aliados de los nazis en esa zona de los Balcanes”   (“Historia de la Solución Final. Una indagación de las etapas que llevaron al exterminio de los judíos europeos”. Daniel Rafecas. Siglo XXI, Bs. As., 2012). 

“Pongamos que eran 7000 u 8000 las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión” del libro “Disposición Final. La confesión de Videla sobre los desaparecidos” del periodista Ceferino Reato, Editorial Sudamericana, Bs. As, 2012.

Pienso en las guerras que nos atravesaron a lo largo de la humanidad, las que todavía siguen su curso por problemas étnicos, de fronteras, y por otras tantas causas. Cada una de ellas con sus muertos, con las víctimas de esa violencia, con la vida de los que quedan y no serán lo mismo que antes, porque el dolor que provoca la muerte no deja pasivo al corazón y al espíritu humano. El dolor nos atraviesa como un rayo que nos induce a pensar  y pensarnos desde otros lugares.

“Creemos, en definitiva, que poner a las víctimas en el centro de la reconciliación significa varias cosas: darles la palabra para narrar sus historias, tantas veces olvidadas o silenciadas por la Historia y los discursos oficiales; reparar en lo posible el daño hecho; hacer justicia a su memoria. Y también evitar hacer banderas políticas de ellas, erigiéndonos en portavoces y portadores de la voluntad de un grupo también plural en sus ritmos personales y anhelos sociales” (Seminario ALBOAN).


Aquí algunas de las conclusiones de ALBOAN que pueden ayudarnos a desanudar el camino de la violencia, de la amargura, del revanchismo y situarnos en personas y sociedad maduras. Nos proponen una reflexión a partir de la lectura del texto evangélico de Juan. 4, 5-30, conocido como La Samaritana (lo reproducimos al final por si alguno no lo conoce o no lo tiene presente en este momento).

La reconciliación es una camino de espiritualidad que nos abarca a todos los seres humanos, pues lo profundo que anida en nuestro ser no está enmarcada en tal o cual religión, sino que nos compete a todos aquellos que nos decimos humanos.

“Pero lo principal, lo primario, es que la reconciliación es un don de Dios, es suya la acción primera y decisiva. El propio Jesús en la cruz hace a Dios protagonista de la reconciliación Padre Perdónalos porque no saben lo que hacen. Quien mejor ha llegado a conocer al Padre, refiere a la capacidad última de perdonar. Esta es una experiencia que muchos hemos vivido: hay veces, que por muchos puños que le echemos, somos incapaces de perdonar, hasta que abrimos nuestro corazón al don de Dios….Creemos que del espíritu de Dios emana la novedad que hace de la reconciliación no una mera vuelta atrás, sino portadora de un nuevo estado de cosas, de unas relaciones reconstituidas y restablecidas sobre nuevas bases, de una situación diferente y mejor”.

Pensaba en lo escrito por los asistentes al seminario, en lo experimentado por Jesús y esas primeras comunidades perseguidas y lo contrastaba con estas declaraciones del Ministro de Defensa de Uruguay. 

“Al final de la presentación del ministro hubo una ronda de preguntas de los asistentes al encuentro, y ahí salió el tema de los derechos humanos y de la posibilidad de que Fernández Huidobro pida perdón por su accionar guerrillero en las décadas de 1960 y 1970. "Muchos le piden a los demás que pidan perdón. Pedir perdón es fácil, perdonar es difícil y poca gente se suma a esa fila", respondió el ministro.
Tras el aplauso de la mayoría de los presentes, Fernández Huidobro se embaló y habló de la muerte de Jesucristo: "Al flaco ese lo crucificaron por gil, porque se pasó predicando el perdón".
Pero el ministro no se quedó allí y agregó: "A mí me dicen que pida perdón pero me anuncian que no me van a perdonar, que se vayan a la puta que los parió". Antes de terminar el punto, Fernández Huidobro recordó que una vez lo invitaron a sentarse a una mesa con militares para que junto a los tupamaros pidan perdón. "Esa mesa debe ser grande porque tienen que ir a pedir perdón el embajador de Estados Unidos, el de Rusia, los dueños de El País y las gremiales empresariales", sentenció el ministro”. (del diario uruguayo El País).
Seguramente a este buen señor, aunque ministro de un hermoso país, todavía le falta un largo recorrido para madurar como persona de bien y lógicamente está muy lejos, humanamente escribiendo, de vivir la experiencia del perdón.


Espiritualidad de la inclusión mostrando que es posible la reconciliación entre personas distintas, enemigas y vecinas. Esta inclusión pide la apertura y el reconocimiento del otro en la construcción común de la sociedad desde la diversidad de identidades y no la mera coexistencia en chalés adosados, donde no nos peleamos porque no nos vemos ni compartimos espacios”.

Leía en una reconocida página web que tiene como subtítulo “Lugar de Encuentro” una opinión de un forista que decía sobre un tema de actualidad: Simplemente no veo ninguna posibilidad de diálogo entre personas que pensamos y que percibimos la realidad de manera tan plenamente opuesta. De allí que no pretendo desarrollar argumentos -¡que los hay a montones!- ni entrar en debate”. Aquí se clausura la espiritualidad de inclusión, porque la palabra, antes que el gesto, es el elemento necesario para transitar juntos el camino del ENCUENTRO con el otro, con los otros, con los diferentes y hasta con los opuestos, porque ver la realidad de maneras diferentes y encontrarnos en un punto en común nos dignifica como personas, como seres humanos y nos distingue de otras especies.

“Espiritualidad del riesgo, detenerse al borde del camino es jugársela. En algunos ambientes políticamente caldeados, un pequeño movimiento puede dejarte fuera de la fotografía de los auténticos demócratas o de los auténticos vascos. Por eso, moverse es arriesgarse a que te sitúen y etiqueten, a que tus intereses y posiciones se vean afectados”.

Pensaba en tantos argentinos y argentinas –con sus nombres que guardo en mi corazón- que tuvieron la osadía de ponerse en riesgo a pesar de las críticas, de quedar afuera de los sistemas de prebendas, de ser calumniados y expulsados de organizaciones reconocidas de derechos humanos, de ser apartados de partidos políticos, hasta de ser segregados de parroquias, grupos o bien ser marginados de sus familias y amigos por jugarse por sus ideas, por tener las agallas de estar en sintonía con la espiritualidad del riesgo y trabajar por la memoria, el encuentro, la justicia, la reconciliación y el perdón entre hermanos.

Espiritualidad del exceso: Vemos cómo en nuestra sociedad las posturas se van alejando y cada vez se hace difícil el diálogo con quienes no comparten nuestros argumentos. Quizás porque no ignoramos que entrar en diálogo supone perder seguridades, cuestionar principios que consideramos sagrados e intocables, tomar conciencia de los limites de nuestras verdades, ceder espacios a otras visiones. Por eso, una espiritualidad del exceso nos invita a estar disponibles para que nuestra bolsa (de ideas políticas, de aspiraciones, de identidad) se vea tocada por los otros”.

Cuántos estratos sociales están tocados por esa mancha invisible que genera violencia. Violencia que se generan en el deporte por espacios de poder cuando debería ser un lugar para disfrutar; violencia que se genera en los sindicatos que deberían ser generadores de lucha por una vida digna; violencia en la política que deberían ser aquellos que son el ejemplo al ser elegidos para ocupar cargos de relevancia cívico-social; violencia en los ámbitos escolares donde se entiende que debe ser un lugar de preparación para insertarse en la vida social de un pueblo; violencia en los medios de comunicación social que deberían ser vehículos de paz y tranquilidad. No hay espacio que no sea alcanzado por este veneno letal que le ponemos el nombre de violencia. Por eso debemos pensar que la violencia que tiene una capacidad de destrucción y de distorsionar la realidad debe definitivamente desaparecer para poder avanzar en el camino de la reconciliación social.

Por esos las conclusiones del documento final del Seminario apunta a generar esperanza y confianza diciendo:

“Desgraciadamente, parece probable que la violencia nos seguirá acompañando, quién sabe por cuánto tiempo. Debemos ser lúcidos para saber que mientras ésta perviva, junto a sus consecuencias más graves de muerte y dolor, seguirá sirviendo para manipular la realidad o apuntalar espacios de intransigencia.
Nuestro reto es convencernos de que siempre es posible hacer algo y actuar en
consecuencia, sin esperar a que la violencia termine.
Ese inédito viable puede pasar hoy por gestos pequeños, humildes y a nuestro alcance:
·         acoger y escuchar a una víctima;
·         mostrar nuestra cercanía a las personas amenazadas;
·         no callarnos cuando en nuestros ambientes se demonizan proyectos políticos o se denigran personas;
·         denunciar en la medida de nuestras posibilidades las agresiones a la libertad de expresión y los atentados contra la pluralidad de nuestra sociedad.
Los cristianos sólo vamos a ser capaces de realizar este tipo de aportaciones, u otras más importantes, si somos capaces de vivir una espiritualidad de la esperanza y de la confianza.
Sin ingenuidad, con humildad y sencillez, pero cultivando la experiencia de que el Espíritu es novedad permanente que siempre nos puede sorprender.

Agregaría que no solamente los cristianos, sino los judíos, los musulmanes, los ateos, los hermanos de pueblos originarios, del oriente y todas las personas de buena voluntad que profesen el deseo de paz y amor al prójimo pueden realizar un invalorable aporte para sembrar en la tierra la esperanza en la reconciliación y el perdón.

A pesar del dolor, la confusión, las preguntas que quedan sin responder, la justicia humana que siempre parece lenta y mezquina con respecto a las atrocidades que nos dejan las injusticias quiero terminar con una pequeña historia que quizás nos pueda ayudar a superar esos sentimientos íntimos de odio, de venganza, de resentimiento que seguramente tendrán un solo impacto negativo: en nosotros mismos.

“Hay una frase encantadora del Nuevo Testamento, cuando Pablo, hablando del
amor, dice: "El amor no guarda rencor." A veces digo a las personas: Ustedes van a quedar muy desilusionados cuando lleguen allá arriba y descubran que no hay pecado que no pueda ser perdonado por Dios.

Cierta vez, una mujer que suponía estar teniendo visiones de Dios fue a pedir
consejo al Obispo. Él le recomendó:
 -Usted puede estar creyendo en ilusiones. Debe entender que, como Obispo de la  diócesis, yo soy quien puede decidir si sus visiones son verdaderas o falsas.
-Sí, Excelencia.
-Ésa es mi responsabilidad, es mi deber.
-Perfectamente, Excelencia.
-Entonces, deberá hacer lo que le ordene.
-Lo haré, Excelencia.
-Entonces escuche: la próxima vez que Dios se le aparezca, como dice que se le
aparece, usted hará un test, por el cual sabrá si es realmente Dios.
-De acuerdo, Excelencia. Pero, ¿cómo es el test?
-Diga a Dios: "Por favor, revéleme los pecados personales y privados del señor
Obispo." Si fuese Dios el que se le aparece, Él le revelará mis pecados. Después
vuelva aquí y cuénteme, y a nadie más. ¿Está bien?
-Así lo haré, Excelencia.
Después de un mes, ella pidió una entrevista con el Obispo, quien le preguntó:
-¿Dios se le apareció de nuevo?
-Creo que sí, Excelencia.
-¿Le hizo la pregunta que le ordené?
 -¡Por cierto, Excelencia!
-¿Qué dijo Dios?
-Dios me dijo: "¡Ve a comunicarle al Obispo que me olvidé de todos sus pecados!"
¿Qué les parece? Ningún libro en el cual anotar los pecados. ¿Saben una cosa?
Dios no lleva ningún registro, ningún catálogo. Él nos ve en el momento presente y
nos envuelve con un amor insuperable. 
(“Caminar sobre las aguas”  de Anthony De Mello).