Parafraseando a Publio Terencio Africano diré que: Soy hombre y por lo tanto nada de lo humano y de todo ser viviente que viva en la tierra y en el universo me es indiferente y ajeno a mi vida.
Como dijo Anaxágoras: Todo tiene que ver con todo.








lunes, 30 de mayo de 2022

El bar de mi Mamá, de Ricardo Trotti. Reflexiones libres luego de su lectura.

El BAR DE MI MAMÁ Un mundo atemporal y sin espacios.

“Lo salado mejora la digestión pero lo dulzón ablanda el corazón” (Nona Chinta)

Acostumbro a leer diariamente el diario La Voz de San Justo. Cuando era niño y también en mi juventud  lo hacía en la versión de papel y luego desde hace unos años en la digital. Noticias locales y el obituario son los dos espacios en los cuales abrevo.

Ahí observé la presentación del libro “EL BAR DE MI MAMÁ” de Ricardo Trotti. Inmediatamente me transporté a la esquina de Iturraspe y Perú, al olor a maní, a las diversas bebidas –el vermouth tiene un olor especial, de hombres bebiendo y jugando a las cartas, a un piso de madera y  se me apareció una señora erguida y hermosa: era la Señora de Trotti, la dueña del bar y quien lo atendía.


Agradezco a mi prima Gabriela  que me haya regalado dos ejemplares (uno para mí y el otro para mi papá), además de tomarse el tiempo para buscarlo, embalarlos y enviarlos. Apenas llegado me puse a leerlo y en poco a tiempo fui recorriendo lugares, voces, tiempos y espacios guardados en la memoria de esa infancia que se cruza a la adolescencia.

Mi relación con el Bar de los Trotti se remonta en los tiempos que ayudaba a mi papá a repartir soda, generalmente en el tiempo estival porque no había clases. Entre tantos clientes uno era ese bar. Desde la tapa si la observan con detenimiento van a ver un sifón y luego el autor lo recuerda en ciertos episodios en las páginas 82, 119, 143, 144, 149, 150 y 168 ya sea haciendo referencia directa a los sifones, o bien a la máquina de hacer soda, o a los canutos (cañitos). Los sifones de “González y Trotti” luego serían comprados por “Soderia El Sergio” de Dalbessio Hermanos, así rezaba en la puerta de los rastrojeros y en todo aquello que tuviera entidad de la firma comercial que integraban mi padrino y mi papá.

Camine junto  por lugares comunes con el autor del libro: los Hermanos Maristas, el gallego Moreno de la Pizzería  Colón (Colón e Iturraspe), ahí solía pedir los famosos “Carlitos” que en Buenos Aires son los tostados, Casa Adrali, los cines, la quiniela, la fábrica de los Tampieri, la feria de Gilli –familiares de mi compañero el  querido flaco Gilli recientemente fallecido, el gallego González a quién mi papá acompañó en su último momento de aliento en esta vida, la Casa Diportto,  la óptica de Bucco y Curiotto, Casa Burmeister Lamberghini, las tardes de River (de ese River que  me hice hincha cuando todavía le faltaban cinco años para ser campeón y  ya llevaba trece sin serlo) y otros tantos nombres, personajes, calles y entidades que volvieron a pasar por mi memoria y mi corazón.

Quiero detenerme en la frase que escribían sobre la pared de su casa: “Fuera yanquis de Vietnam”. Esa misma frase –con leve variación- estuvo por años escrita en aerosol en el molino que estaba en el Bv. 25 de Mayo frente al colegio de los Maristas y todas las mañanas desde segundo hasta quinto año la leía: “Yankees fuera de Vietnam” y pensaba ¿quién podrá haber escrito esta frase antimperialista?. Muchos años después la use como introducción a un trabajo de investigación en la universidad sobre el peronismo. Evidentemente la persona, de quién nunca quizás sabremos su nombre, la escribió por lo que podemos deducir dos veces y perduró por bastante tiempo como emblema de rebeldía juvenil en un mundo donde reinaba la guerra fría y el Muro de Berlín no había caído.

“Lo salado mejora la digestión pero lo dulzón ablanda el corazón”  decía la Nona Chinta, con esta frase de la abuela del autor que encontramos varias veces en el libro es que recomiendo su lectura, en especial para que aquellos que hoy estamos al borde de los sesenta  y un poco más, que habitamos un tiempo y espacio allí en una localidad entre Córdoba y Santa Fe, de mayoría piamontesa, aunque había de otras procedencias de la península itálica y de otros países europeos. No quiero dejar de mencionar las excelentes  ilustraciones que componen cada capítulo del libro y que estuvieron a cargo de Gerardo Trotti, hermano del autor, ambos hijos de Doña Tota y Don Livio.

“El hombre debe conservar los recuerdos del lugar de los recuerdos, cualquier intento por darles vida nuevamente será en general un ejercicio de riesgoso masoquismo”  escribe en  El día que maté a mi padre Confesiones de un excomunista el periodista Jorge Sigal.

En este caso el conservar los recuerdos y compartirlos, como lo ha hecho Gerardo Trotti fue un ejercicio  de vida y de encuentro con una Argentina que valoraba el mérito, el esfuerzo, el trabajo, la amistad, la honestidad y por sobre todo la palabra. En ese lugar nacimos y crecimos y hacerlo memoria no es masoquismo sino un ejercicio de esperanza.

 

 

 

 

viernes, 10 de diciembre de 2021

Esteban Bullrich y el discurso completo de su renuncia al Senado.

No suelo poner en el blog escritos de otras personas, pero lo escuchado y sentido ayer en el discurso de despedida de un Senador de la Nación que hizo en su persona que sea Honorable su banca, hacen que sus palabras ameriten ser transcriptas en este espacio. Una pieza de la oratoria política que nos debe hacer reflexionar a todos aquellos que sentimos a la Argentina como parte de nuestra existencia, porque somos argentinos. Estudiamos, crecimos, trabajamos y forjamos nuestras vidas y familias aquí, es nuestro territorio y con un gran esfuerzo reinstauramos la democracia que seguiremos consolidando y haciendo poco a poco el edificio de la República como ciudadanos libres y habitantes que sabemos compartir ideas, mesas, experiencias y logros. Aquí les dejo el discurso y lo ilustro con la Bandera Argentina, que ondea de norte a sur y de este a oeste. 


“Desde que entré a la política, hace casi 20 años, siempre intenté ser fiel a mí mismo. No mentirme, hacer lo que sentía justo, aunque no fuera conveniente. Hoy, en este recinto del que me honra ser parte, vengo a hacer algo que va en contra de cada fibra de mi cuerpo. Nada de lo que soy me indica que este es el camino que quiero seguir, pero creo firmemente en la idea de que el interés público siempre, siempre, debe estar por encima de los intereses personales. La realidad me impone esta decisión y la ELA me ha enseñado, fundamentalmente, a aceptar la realidad.

Me siento en este recinto con una profunda humildad, y a la vez un enorme orgullo. Humildad por ser parte de este cuerpo, tanto más grande que todos nosotros, y orgullo porque ser parte del Senado de la Nación es ser parte del debate donde viven nuestra democracia, nuestra libertad y nuestro constante intento de construir un país mejor.

Con todo el dolor del mundo y la frustración de no tener alternativa, quiero anunciar mi renuncia al cargo de Senador por la provincia de Buenos Aires. Ser parte del Senado de la Nación ha sido uno de los honores más grandes, impensados y desafiantes de mi vida política, y de mi vida en general. Acá encontré a un grupo de personas comprometidas con sus provincias y con la patria y pude hacer mi aporte para lograr lo que voy a seguir buscando: un mejor país para mis hijos. Digo esto sin ataduras partidarias y les pido que tomen todas las expresiones que siguen como de quien vienen: un ciudadano.

Renuncio a mi banca con mucha tristeza y mi última actividad legislativa es un proyecto de ley de educación inclusiva que busca igualar oportunidades y que, como todo lo que hecho hasta ahora en mi vida política, intenta dejar de lado egoísmos y vanidades para buscar el consenso. Y este proyecto fue acordado a partir de tres proyectos originales y con el aporte de senadoras y senadores de todos los bloques, que dejando de lado intereses personales y visiones partidarias encontramos el proyecto común. A lo largo de estos veinte años esto me ha pasado infinidad de veces. Créanme que es mucho más lo que nos une que lo que nos divide, solo se requiere vencer prejuicios, hacer silencio y escuchar al otro. Este proyecto no es de nadie, es de todos. Porque en política, las buenas ideas no tienen dueños, tienen beneficiarios. Repito, las buenas ideas no tienen dueños, tienen beneficiarios. Y porque, como dijera Borges: “nadie es la Patria, pero todos lo somos”.

Aunque no me corresponde a mi pedirlo, me gustaría que se recordara de mi paso por este cuerpo la búsqueda constante del consenso a través del diálogo. El diálogo entendido como una conducta activa, de apertura y de generosa curiosidad en la que los participantes se abren a escuchar a la persona que tienen enfrente. Ese es, para mí, el valor más importante y a la vez más escaso de la política argentina: la posibilidad de entender que los adversarios nunca son enemigos y que representan a una porción de los argentinos cuyos valores, intereses y deseos son tan atendibles como los de uno y que se puede dialogar, negociar y acordar sin relegar lo que uno es y lo que uno defiende.

El diálogo no puede ser solamente táctica, convencimiento y competencia. La lógica transaccional en la que negociar es solamente un cálculo contable nos despoja de sentido y nos convierte en meros mercaderes políticos que dejan de mirar el bien común. El diálogo, la búsqueda de la razón entre dos, debe ser un acto de generosidad, de amor y de caridad cristiana, entendiendo que la verdad y la justicia son valores que encontrar, no propiedad de alguna de las dos partes.

Esa falta de diálogo trasciende estas paredes, vivimos en un país enfocado en la grieta y en el debate violento, un país en el que la gente de bien escapa de la política, la desprecia y la condena. Un país en el que la gente se recluye en lo privado, soltando el sueño de ser parte de la construcción de una Argentina mejor. Un país en el que empujamos a la gente a no ejercer lo que es el rol más alto de una democracia: el rol de ciudadano.


Sé que estas palabras pueden parecer las de un soñador. Lo soy. Pero como en aquella canción que nos invitaba a imaginar, sé también que no soy el único. Me voy con la tranquilidad de que acá mismo hay muchos dirigentes que tienen la vocación de construir un mejor país y resolverle los problemas a la gente. Anímense a ejercerla, hagan carne el mandato de la gente, aprovechen que Dios les da la voz y la fuerza para desempeñarlo y tengan el coraje de hacer solamente lo que saben correcto.

Nuestro país clama por consensos. Los números de pobreza, la falta de desarrollo, los jóvenes que se van del país, la catástrofe educativa y la continua y prolongada postergación de nuestros sueños, producida por un estancamiento del que somos culpables los políticos y no los argentinos, nos obligan a gobernar diferente. Todos hemos sido culpables de gobernar con tapones en los oídos, todos, nosotros también. No hay más tiempo para eso.

Nadie tiene más tiempo para que juguemos a no ponernos de acuerdo. Hay que dialogar y escuchar, con el corazón y la mente abiertos, y encontrar puntos de equilibrio a partir de los cuales vayamos asentando las bases del país que queremos ser. Quizás así podamos evitar el desastre. El pasado lunes en la presentación de una propuesta que comience a resolver los problemas de mi provincia decía que encarar estos problemas estructurales es siempre una aventura. Una aventura porque encarar los problemas de frente, con sinceridad y abiertos a lo que sea que te devuelva el espejo, exige audacia. Exige abrirse a implementar lo que sea que surja de esa búsqueda, de ese dialogo, de ese debate. Exige también sentarse en la mesa no pensando qué me voy a llevar cuando me levante, sino qué voy a dejar en la mesa para alcanzar el acuerdo, sobre todo nosotros, los dirigentes políticos. Repito, nosotros especialmente tenemos que pensar qué queremos dejar en esa mesa. Nosotros primero. Nosotros más que nadie.

No hay ningún problema argentino que los argentinos no podamos resolver si nos ponemos a hacerlo. Pero si nos quedamos en el egoísmo, la chiquita, lo táctico y la especulación, vamos a errar el camino. Einstein decía que si querías resultados distintos no hicieras siempre lo mismo. Ya probamos con la grieta y acá estamos, esta Argentina que tenemos es la resultante de nuestra incapacidad de encontrar soluciones comunes a esos problemas.

Errar el camino es imperdonable, no solo porque ya nadie puede esperar, sino también porque miramos la Argentina y vemos un país extraordinario. Vemos entusiasmo, vemos coraje, vemos ganas de sacar adelante un país tan atormentado. Vemos emprendedores, estudiantes y trabajadores que siguen apostando a esta tierra maravillosa que amamos, aunque nos cueste. A toda esa gente tampoco le podemos fallar.

Como verán, abandono los honores, pero no la lucha, que es mi sostén. Seguiré trabajando por un país mejor porque ese es el compromiso que asumí por mis hijos hace 20 años, y es un compromiso para toda la vida. El tiempo que viene lo dividiré entre mi familia, que merece tenerme presente después de tantos años de compartirme con ustedes, y a la lucha contra la ELA. Esta enfermedad que por poco frecuente está poco investigada y poco atendida, y contra la que hay mucho para hacer. Mi fundación, recientemente lanzada, va en ese sentido. Quiero hacer mi aporte, como hicieron mis abuelos en la lucha contra el mal de los rastrojos, para que la ELA sea una enfermedad que se atraviese más aliviadamente y para que empecemos a transitar el camino hacia una cura.

Por último, quiero agradecer a todos los que han sido parte de este camino.

Primero a Dios por esta cruz, Él nunca nos pone pruebas que no podamos superar. Y aunque a veces duela el cincel del escultor sé que sólo si nos dejamos moldear por El llegamos a nuestra mejor versión. Esta cruz me ha permitido recibir infinitas muestras de cariño y amor diariamente. Esta cruz que me ha enseñado que la vida es hoy y el mañana, el mañana es esperanza.

A mi mujer, María Eugenia, con quien hace unos días cumplimos 22 años de casados y sin quien nada de lo que hice hubiera sido posible. María Eugenia es una santa y es a la vez mi conexión con el cielo y mi cable a tierra. A mis hijos, a quienes ver crecer es la felicidad más grande de mi vida y quienes con generosidad y amor toleraron a un padre que trabajaba mucho más de lo que ellos hubieran preferido.

A mi equipo que ha trabajado incansablemente día tras día para cubrir mis debilidades y errores, y, francamente, estos crecieron en los últimos meses. Ningún legislador podría haber deseado un acompañamiento mejor.

A dos senadores que han sido un ejemplo en esto de dialogar sin traicionar la propia esencia. Churchill decía que el coraje era la más importante de las cualidades humanas, porque es la que garantiza todas las demás. Mi amigo el senador Federico Pinedo y el senador Miguel Pichetto han exhibido, para mí, mejor que nadie esa cualidad humana en esta función. Y han sido mis guías en los primeros meses en este Senado.

A mi bloque, como les dije esta semana, les agradezco el afecto, consejo y contención que me han dado especialmente en los últimos meses. Me han ayudado a llegar hasta acá y lamento mucho dejarlos en lo que viene, pero espero poder seguir aportando desde otro lugar a la enorme tarea que tienen por delante.

Al senador José Mayans por su acompañamiento espiritual.

A nuestra secretaria parlamentaria María Luz Alonso, Luchi, que ha estado siempre pendiente de mis nuevas necesidades.

A todos ustedes, gracias por el espacio para decir estas palabras. Me voy honrado por el apoyo y la contención que me dieron todos estos meses. Es muy importante para mí saber que, a pesar de las diferencias y las peleas, vibra en cada uno de ustedes el deseo latente de hacer una Argentina próspera, sostenible, pujante e inclusiva. Hoy doy este paso con tristeza, pero también sabiendo que si no dejan de hablarse y tender puentes; si son honestos con los demás, pero especialmente, con ustedes mismos, van a encontrar el camino del que nos alejó en este tiempo la ceguera y el egoísmo. Será a partir de ahora sin mí, pero sepan que aunque no esté, estaré. Que la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, los ilumine a ustedes y a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

Muchas gracias y hasta siempre”.

Su respuesta ante la propuesta de seguir en el Senado de forma virtual:

“Agradezco la opción pero he meditado mucho esta decisión que tomé con mi familia y es la mejor. Gracias de nuevo y tomen mi compromiso de trabajar desde otro lado pero con la misma voluntad. No hay hombres imprescindibles, hay actitudes imprescindibles”.

Nota: El senador Esteban Bullrich brindó un emotivo discurso este jueves en la Cámara Alta con motivo de su renuncia a la banca, luego de ser diagnosticado con ELA (esclerosis lateral amiotrófica), una enfermedad neurológica degenerativa que le genera dificultades tanto para moverse como para hablar. Al inicio de su mensaje, el referente del PRO estalló en llanto y conmocionó a todos los legisladores de todos los partidos.



miércoles, 18 de agosto de 2021

GRAGEAS DE LA VIDA: BAUTISMOS, JUAN PABLO II, ESPIRITUALIDAD y AHIJADOS

Está la puerta abierta,

La vida está esperando
Con su eterno presente,
Con lluvia o bajo el sol.

BAUTISMO

Un solo Señor, una sola fe,

Un solo Bautismo,

Un solo Dios y Padre” –canción religiosa-

Uno de los temas siempre delicados en la vida familiar son los bautismos, en general tratándose de creyentes no por el sacramento en sí sino por los padrinos que cada uno de los padres quiere elegir, además  de las sugerencias, aportes y postulaciones de familiares o amigos.  En nuestro caso el tema del bautismo estaba acordado y la elección de los padrinos no fue  complicado.  Hay que tener en claro la finalidad el sacramento y lo que pueden y deben ofrecer los padrinos a sus ahijados. Los sacerdotes que los bautizaron también fueron elegidos por diversas razones que se relacionan con el momento en que cada uno de nuestros hijos fue bautizado.

Nuestro primer hijo Emmanuel, fue bautizado el día 17 de enero de 1987 por el  padre Alejandro Ferrari Freyre c.p, los padrinos son Fabián Miguel Dalbessio y Dora Ifrán “Tía Beba”, el sacramento fue celebrado en la parroquia María Auxiliadora de Bernal, conocida coloquialmente como Santa Coloma. En sus costas desembarcaron los ingleses en las famosas invasiones.

Nuestra hija María Belén, fue bautizada el 25 de enero de 1988 por el padre Adolfo Bertinelli,  los padrinos son Alejandro Rosas y María de los Ángeles Nagy, también en la parroquia María Auxiliadora.

Nuestro tercer hijo Juan Cruz Salvador, lo bautizó el padre Víctor J. Godino, el día 23 de diciembre de 1989 siendo sus padrinos Marcelo Nagy y Miriam Cazizza en la misma parroquia que los anteriores.

Está la puerta abierta,
Juntemos nuestros sueños
Para vencer al miedo
Que nos empobreció.

La vida es encontrarnos,
Para eso nacemos,
Porque el punto más alto
Es llegar al amor.

 


El tema de la elección de la parroquia fue muy simple, como eran bautismos individuales el Padre Roberto Zardini –un gran cura italiano- nos dejaba que se pudieran bautizar allí.

Habíamos comenzado a frecuentar esa parroquia porque Roberto era un cura de predicación muy cotidiana, el Tano era un hombre de serio compromiso. Durante un tiempo formamos un grupo de lectura, estudio y reflexión de la Palabra de Dios junto a otros matrimonios, fue un tiempo que nos reuníamos en diferentes casas, fue muy provechoso.

Siempre contaba el P. Roberto, que había sido amenazado de muerte y que el P. Obispo Jorge Novak fue a vivir un tiempo con él y le dijo esta frase: “Si te vienen a buscar tu obispo les va abrir la puerta y te va a defender”, demás está decir que nunca se concretó esa situación. Luego paso a ser Párroco de la Catedral y hace pocos años tuvo su Pascua.

Una de la mujeres que estaba en el grupo de Biblia muchos años después por los medios de comunicación nos enteramos que fue una de las atacantes y fallecidas en el intento de copar el Batallón de la Tablada. Berta era esposa y madre, siempre pienso que pasó por su cabeza para tomar tal decisión y quiénes fueron que la llevaron a ese límite de la violencia y la muerte.

Creo que en este caso uno de los responsables de alentar estas actitudes fue el ya fallecido Fray Antonio Puijané –no creo que él sabía de lo que iban a realizar-, pero sus actitudes siempre extremistas quizás no siempre fueron comprendidas y en algunos exacerbo con equivocados razonamientos el tomar las armas como un recurso extremo. El episodio de La Tablada fue realizado durante un gobierno democrático y ha merecido el repudio de aquellos que deseamos construir en paz un país que bastante sangre ha derramado sobre sus tierras.

Recuerdo que el Beato Angelelli le dijo una vez a Antonio “una cosa es morir mártir y otro de boludo” y les hizo levantar su protesta y salir de esa Parroquia allí en La Rioja. Cuando hace un tiempo vi el documental sobre la vida de Puijané vi que hizo un atisbo de pedir perdón, pero se quedó a mitad de camino.

 En los 60 y 70 muchos sacerdotes y religiosos alentaron a los jóvenes a la violencia, a cambiar de esa manera equívoca la sociedad. Fueron imprudentes y desconocedores de la psicología de los jóvenes, quiero creer esta postura y no que lo hayan hecho ex-profeso. Algunos han fallecido sin pedir perdón a la sociedad y a las familias por esa imprudencia dolorosa. Ellos siguieron viviendo en sus parroquias, cobijados por sus obispos y congregaciones mientras padres, abuelos y hermanos lloraron a sus muertos y la sociedad se desangró una vez en forma inútil.

Como los miembros de la Iglesia cómplice pidieron a regañadientes y tardíamente perdón, nos falta está parte de la iglesia que erróneamente asocio el Reino de Dios a la violencia que haga un mea culpa.

La parroquia María Auxiliadora de Bernal se encuentra ubicada en La Paz 158, y fue erigida como tal por monseñor Eduardo Pironio por un decreto del 31 de mayo de 1968. El cardenal Pironio había sido compañero de estudios y amigo de mi suegro Mariano Cruz Rosas. Justamente en estos días estoy leyendo una frases diarias de este gran obispo argentino que Pablo VI se lo llevó al Vaticano cuando su vida estaba amenazada.

Contaba mi suegro que estaban limpiando un candelabro gigante en el Seminario San José de La Plata y no se percató que estaba enchufado, al pasar la corriente no podía despegarse, entonces el estudiante Eduardo Pironio agarró un palo de escoba y cortó el fluido eléctrico entre el enchufe y él salvándole así la vida.

Y no hay amor de uno,
Sólo hay amor de todos,
Y por ese motivo
Estamos hoy aquí.

JUAN PABLO II 

“¡Juan Pablo, Segundo, te quiere todo el mundo!”, frase que resonaba en cada lugar que este Papa peregrino visitaba.

El Papa Juan Pablo II vino dos veces a la Argentina. La primera visita que se llevó a cabo en plena guerra de Malvinas tuvo dos epicentros: una oración en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires y una misa al aire libre en el Monumento a los Españoles en Palermo. El tiempo total de su visita fueron de 31 horas.

El P. Vicente Bártolo (1932-2019), capellán de la Policía Federal, era párroco en la Parroquia Reina de los Apóstoles que nos pertenecía en Flores. Él nos consiguió unas tarjetas que nos permitían entrar a la Catedral para ver al Papa. Allí fuimos varios compañeros del seminario, entramos y apareció el Papa. Lo que dijo ese día no lo recuerdo, pero si me quedó grabada una foto en mis retinas: al lado del Papa caminaba un hombre alto, vestido de traje, con clergyman, y cuando el saco se abrió apareció una sobaquera con una pistola.

Ese tal señor era un tal Monseñor Paul Casimir Marcinkus, apodado “el gorila” un estadounidense, encargado de la seguridad del pontífice y que muchos años después estuvo involucrado en los desaguisados del famoso Banco Ambrosiano, cuyo presidente de apellido Calvi apareció colgado en un puente en Londres. Ese Paul Marcinkus[1] -ya fallecido- volvió a su país para evitar la justicia terrenal y termino sus días en una parroquia de Arizona.

Luego con mis compañeros de seminario y con otros de la Facultad de Teología estuvimos en la misa que el Papa junto a obispos y sacerdotes celebró en ese escenario improvisado en medio de la Avenida Libertador. Sus palabras fueron de llamamiento a la paz y a cesar la guerra. Recordemos que esos días antes el Papa había estado en Inglaterra y esta visita estuvo en consonancia con evitar males mayores de lo que era un final anunciado.

Días después –durante el conflicto- fui  a realizar un retiro a la casa de los jesuitas en el Salvador – Avenida Callao y Paraguay- con el P. Alberto Ibáñez Padilla s.j. En uno de los desayunos uno de los sacerdotes contaba que había venido a verlo para dialogar con él el entonces canciller Costa Méndez, uno de los que llevó adelante las negociaciones sobre el tema de la guerra.

La segunda vez que vino Juan Pablo II a la Argentina fue entre el 6 y 12 de abril de 1987, pero seguí sus instancias, discursos y oraciones por la radio, no me acerque a ninguno de los eventos multitudinarios que se realizaron en Buenos Aires.

 ESPIRITUALIDAD: monasterio y retiros

Siempre tuvo un aprecio especial por la vida monacal. En los años 80 fui por primera vez a un monasterio a realizar un retiro. Era la Abadía San Benito[i]  en la localidad de Luján. Volví varias veces a ese lugar, ya sea solo o con algunos compañeros catequistas, como Rafael Tesoro e Ignacio Capomassi. Son lugares y espacios para pensarse, reflexionar, orar y volver a ver la sintonía de la naturaleza asociada a la oración. Soy de aprovechar todo el tiempo junto a la comunidad que se levanta muy temprano a orar: a las 3 a.m. y así seguir todo el derrotero diario hasta la noche en que se termina con las Completas y la oración a la Virgen María.

Todos los años que puedo hago un retiro y busco que sean de trabajo individual; así he realizado retiros sobre el tema del perdón; luego los de estilo ignaciano, además de los que ya nombre con los benedictinos. Nunca me he quedado con una espiritualidad determinada, nunca estuve ligado a una organización eclesial estatutariamente establecida. He bebido de diversas fuentes y de cada una de ellas me he refrescado con aquellas aguas que sirven para calmar la sed de mi existencia.



La fuente inagotable es el Evangelio, es la Palabra de Dios, todas las demás se alimentan desde ahí. Espiritualidad como la marista, de los orionistas, consolata, lasallanos, pasionistas, jesuitas, benedictinos, salesianos, la renovación carismática, el movimiento de la Palabra y de la meditación mundial y otras fueron y son un pilar importante para crecer y estructurar la vida humano-cristiana.

Está la puerta abierta,
La vida está esperando
Con su eterno presente,
Con lluvia o bajo el sol.

 

MIS AHIJADOS

Dice el “Canon 872: En la medida de lo posible, a quien va a recibir el bautismo se le ha de dar un padrino, cuya función es asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza, y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo”.

Con este párrafo quiero mencionar mi compromiso con mis ahijados a lo largo de mi existencia, quizás no pude estar presente –como lo habría querido- pero cuentan con mi oración de todos los días y mi afecto permanente por cada una y cada uno de ellos. El Buen Dios siempre acompañe sus vidas y de sus familias.

Mis ahijados de Bautismo son: Daniela Rita Dalbessio –compartí el padrinazgo con Marité Chabrando (hermano del P. Miguel Ángel, redentorista) en la Parroquia de la Consolata de San Francisco y fue bautizada por el P. Ramón Núñez I.M.C.

Carolina Franca del Valle Maritano compartí este ministerio con Viviana Maritano en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Las Varillas, bautizada por su legendario párroco el P. Lorenzo Mensa.

Sergio, un ahijado adoptado de la propuesta de las Obras Misionales Pontificias.

Francisco José Laurino compartido con mi esposa Cristina Rosas, bautizado por el padre Evelio José Ferraras o.p., dominico en la Parroquia Nuestra Señora de los Remedios de Mataderos.

Francisco Diambri en la Parroquia San José de Quilmes oficiado por el P. Francisco Norberto Rumbo, la madrina fue Ana Clara Álvarez.

“El padrino de confirmación es alguien que tendrá que ayudar al ahijado confirmado a que su fe siga creciendo”

Ahijados de Confirmación: Sebastián Carrasco-en 1982 en el colegio La Salle de Flores  y Lucas Leone, exalumno del colegio Santa Cruz en la Parroquia del mismo nombre.

Nahuel Gutiérrez es ahijado de Bautismo y también de Confirmación. Con Cristina somos los padrinos de Bautismo y se llevó a cabo en la Parroquia Sagrada Familia y el sacerdote fue Jorge Fernández Paso en Cipoletti, Río Negro, y después me pidió que fuese su padrino de Confirmación, lo hice a distancia representado.

El deseo es que cada uno y cada una sean personas de bien; como una vez me dijo me papá “no importas lo que sea en la vida, lo importante es que hagas el bien” y como decía el Beato Allamano[ii] “al bien hay que hacerlo bien”.

Está la puerta abierta,
Juntemos nuestros sueños
Para vencer al miedo
Que nos empobreció.

Iremos de uno en uno,… (Canción Esta la puerta abierta, de Alberto Córtez).

 



[1] Recomiendo a quién tenga ganas y tiempo leer en Wikipedia algunos elementos oscuros de la historia de Paul Marcinkus ¡inquietantes! Para una serie de Neflitx.



[i] Recomiendo ir hasta el lugar, hay misas abiertas, generalmente los domingos y tienen una proveeduría con productos frescos que son un manjar. Esta fundación pertenece a los monjes que estaban en la Abadía de San Benito en Palermo. Atienden confesiones y  charlas.

[ii] Fundador de los Misioneros de la Consolata cuando era Rector del Santuario de la Virgen de la Consolata en Turín, Italia.

domingo, 25 de octubre de 2020

CREO EN...

CREDO
Creo en Dios, que nos regaló gratuitamente el cielo y la tierra, que es energía pura, al que lo podemos llamar padre, madre, amigo, hermano. Que es cercano y nos acuna en sus brazos. Es Él que está siempre entorno a nosotros. Que es gracia y don inacabado.

Creo en Jesús, quién vivió a conciencia como un hijo de Dios, haciendo el bien, sanando, perdonando, predicando y recreando fraternidad. Era consciente del Reino y comprometido con su justicia.
Que fue concebido por María y José, padres amorosos y generosos que vivían de su trabajo honesto y llegado el tiempo del parto nació en un pesebre junto a los pastores y los animales. La luna, las estrellas y el firmamento fueron testigos del milagro de la vida y alabaron a Dios.
Vivió en los tiempos de Pilatos, su pueblo y toda su tierra estaba bajo el yugo del imperio romano. Tuvo amigos y amigas, caminó predicando el Reino de Dios. Llamaba a Dios Abba, papito. Rezaba en soledad y nos enseñó el Padre Nuestro para hacernos hermanos.
Enfrentó a la religión basada en leyes y cargas que esclavizaban al pueblo, un culto que sometía y no liberaba, que se basaba en los sacrificios y no era compasiva ni solidaria con el pobre, el enfermo, la viuda y el oprimido.
Por predicar un reino de justicia, de paz, y de amor los poderes religiosos, políticos, económicos y sociales de su tiempo lo condenaron a la muerte. Fue torturado, se lo coronó con espinas, fue lapidado y crucificado.

Acompañado por las mujeres, agonizó clavado en la cruz y murió. Fue sepultado a escondidas por algunos amigos, que temían a los poderosos.
Experimentó el dolor en su frágil humanidad, vivió el infierno de la duda en su interior de continuar llegando a pedir ser apartado del cáliz que debía atravesar en esa noche en el Getsemaní. Vivió el dolor del abandono, de la traición y de la muerte. Quedo en absoluta soledad.
Su sí, aún en la noche y con tinieblas que destrozaron su cuerpo y lo envolvieron en la muerte lo hizo resucitar. Su cuerpo pereció pero su Espíritu continúa aleteando e inspirándonos a cada uno de sus seguidores y seguidoras.

Se presentó a las mujeres como signo de hacer de ellas un signo de gestadoras de la vida. Explicó las escrituras a la pareja que iba caminando desahuciada. Increpó a Tomás por su escasa fe. Su presencia es signo de la resurrección.
Desde la experiencia de vivir junto al Dios que siempre da vida y nunca abandona Jesús nos anima a vivir en el Espíritu los valores del Reino.
Creo en el Espíritu que sopla cuando y donde quiere, que restañe las heridas, que insufla fuerzas, que es bálsamo en las caídas e incomprensiones. Creo en el Espíritu que alienta a ser compasivos y misericordiosos.
Creo en la iglesia, comunidad de mujeres y hombres, que intentamos abrirnos a los otros, respetarnos, fraternizar, perdonar, caminar juntos entre las diferencias que nos ayudan a crecer como humanidad.

Como comunidad que nos alentamos a levantarnos y animarnos aún en las peores caídas, a curarnos las heridas, a perdonarnos cuando nos lastimamos porque muchas veces miramos y actuamos desde el egoísmo y no desde la misericordia y la compasión.
Creo en el perdón como un paso para liberarnos de las abultadas mochilas que pesan sobre nuestro corazón y espíritu y no nos permite crecer. Creo en el perdón como una herramienta que nos permite sacarnos las anteojeras que dirigen nuestra mirada solo hacia el árbol y nos impide ver todo el bosque con sus diversos matices.

Creo en la resurrección, espíritu que trasciende al cuerpo, lo transitado en esta humanidad, vivimos en este tiempo del kronos nuestra leve y finita existencia y se prolongará en el tiempo infinito del kayros. Seremos un todo en el Alfa y Omega de la Eternidad. Desde siempre fuimos pensados, nacemos, nos movemos, existimos y estaremos por siempre y para siempre, amén.
S. D.

domingo, 4 de octubre de 2020

HACIENDO MEMORIA III

Somos trashumantes de la historia,

somos artesanos de memoria
y está lleno de rostros nuestro amor
está lleno de sangre.

El tiempo transcurrido en el seminario San Francisco Solano de los Misioneros de la Consolata fue  muy bueno en el trabajo pastoral que me permitieron realizar, ya sea en lo escolar como en lo parroquial. También fue un tiempo de cuestionamientos personales que me pude ir realizando para clarificar algunos aspectos de la vida. Comprendí que el paso por una comunidad religiosa como lo puede ser un noviazgo son tiempos de conocimiento, de diálogo, de escucha y de discernimiento. Por eso iré rescatando algunos hechos esenciales importantes. Las etapas de la vida no se suceden en forma lineal, no termina una y empieza la otra, sino en forma circular entrelazándose una con otra.

En la Facultad de Teología –José Cubas 3543- tuve muy buenos profesores a saber: los sacerdotes Rubén García sdb, Domingo Kerpan, Juan Carlos Maccarone, Miguel Irigoyen, Luis Heriberto Rivas, Carlos Chiesa, Antonio Marino, Juan Guillermo Durán, Jorge Biturro, Aldo Ragneri, la Bilu y la Bolo que eran profesoras de Latín,  filosofía con Del Bosco y un joven ayudante llamado Joaquín Migliore y varios más. Hice dos años de filosofía y teología muy buenos para alguien que recién asomaba al mundo del intelecto.

Compartí clases con compañeros muy generosos, abiertos a la escucha, al diálogo y a compartir, como fue el caso del joven Pepe Di Paola que nos invitaba a matear junto a su comunidad en el Seminario Metropolitano Arquidiocesano. Los seminaristas de Quilmes Fernando, Adolfo, Rudy, Carlos, Raúl y muchos más que pertenecían a  la comunidades de los Doce Apóstoles y la de San Pedro y San Pablo (conocida popularmente como “la Pepa”) que dirigía el P. Quiaquinta – que luego lo convertirían en Obispo.


Recuerdo vivamente de su ordenación episcopal el 30 de mayo de 1980 en la Catedral Metropolitana, con un homilía basada en el Credo y diciendo en uno de sus párrafos que le llegaban a su escritorio cartas de madres que pedían por sus hijos desaparecidos. Y después decían que la Iglesia era cómplice. Puede ser y lo fue una parte de la Iglesia Argentina que estuvo junto a las juntas militares, pero una gran parte estuvo por la vida, denunciando las atrocidades y las injusticias.

Fue una época donde se derramó mucha sangre, se regó la Patria de sangre de compatriotas, fue un tiempo de dolor y sinsentido. Todavía hoy seguimos echando sal sobre esas lacerantes heridas en el cuerpo social de nuestra Argentina, avivadas por aquellos inescrupulosos que de todo hacen sus negocios y su política de baja estofa. Sin embargo también muchos intentamos y buscamos caminos para echar un bálsamo que sane esas heridas con justicia pero no con venganza. Ojalá las próximas generaciones no beban el veneno del odio y la venganza que muchos siguen vertiendo en niños y jóvenes.

Luego de años lo volví a ver a Carmelo y me unió a él un gran trabajo que comenzó a realizar por la unidad de los argentinos con el tema de la reconciliación y el perdón, su prematura Pascua el 22 de junio de 2011 truncó esa formidable labor, pero de esto hablaré más adelante. Presidió la misa de exequias el entonces Cardenal Bergoglio, esa fue la primera y única vez que vi y participé de una celebración del actual Papa.

Teníamos muy buena relación con los Oblatos de María Inmaculada que estaban en Caseros (Bs. As) y varias veces fuimos con ellos al barrio Carlos Gardel, entre ellos rescato a Omar Friedrich.


No todos los seminaristas eran abiertos a compartir con los demás, había una separación entre los diocesanos y aquellos que pertenecíamos a congregaciones, y encima si eras de una congregación misionera te ponían en otro costado más lejano todavía. Por sobre todo había una gran misoginia por parte de algunos seminaristas y profesores. Los laicos recién estaban comenzando a estudiar o mejor dicho los dejaban entrar a la Facultad para estudiar Teología.

Esto lo narro para que podamos ver que se va construyendo la iglesia-comunidad no desde un idealismo romántico, sino desde las fragilidades humanas como lo son la envidia, los celos, creerse superior y todo anclado en los miedos. Cuando uno conoce al otro, ingresa en el corazón del hermano o hermana los temores, las murallas, las alambradas se desmoronan, caen y surge la fraternidad.

La comunidad de los Oblatos Diocesanos hizo una reunión donde invitó al recientemente elegido premio Nobel de la Paz, el arquitecto Adolfo Pérez Esquivel. Recordemos que todavía el país vivía bajo el gobierno militar y ellos tenían una comunidad de estudiantes frente al seminario por la calle José Cubas. El lugar no era muy grande, y recuerdo que todos estaban sentados y quedaba un solo lugar libre en el  piso, ahí fui yo, sin darme cuenta me había sentado al lado de Pérez Esquivel. Sacaron varias fotos y como los Operarios se encargan de hacer retiros vocacionales (yo lo había hecho en Córdoba en el año 78) hacían audiovisuales –que grande estoy- y fui a una de esas charlas en un colegio de Mataderos y al pasar las diapositivas vi que una de las foto era justamente la que estaba junto al Premio Nobel.

Aquí voy a escribir una “nota al margen” sobre el Sr. Pérez Esquivel. Un año lo invite a dar unas charlas a los chicos del colegio donde trabajo, él tenía vinculación con la comunidad, les había pintado el mural que está en la casa de Nazaret. Yo había trabajado el mural con los chicos, así como la vida de él para que estuvieran imbuidos de su persona y sus luchas. Idas y vueltas para poder armonizar con su día y hora de encuentro, siempre argumentaba razones para no venir, la última fue de su enfermedad que le había prescripto reposo. Y Lo desistí del tema por razones lógicas y al poco tiempo me enteró que había ido a construir casas por un proyecto a Denver (EEUU), y lo que más logré por intermedios de otras personas fue que hiciera un video con unas palabras para los chicos, encima lo grabó comiendo bizcochitos y tomando mate, casi ni se le entendían sus palabras. El video por respeto a mis alumnos no lo pase. La segunda observación es que es un hombre que apoya las dictaduras –Cuba y Venezuela por ejemplo, no se pone del lado de la gente que busca la paz no hace honor del premio recibido. Creo que cuando se da un nobel –y más como la Paz- el comité noruego debería hacer un seguimiento y si la persona cambia –cosas que es factible y no está mal- se lo puedan retirar. Quedé muy desilusionado, aprendí que a veces el crecimiento en la edad y los premios no traen sabiduría.

El P. Enrique Fabbri s.j, que era del grupo de sacerdotes del CÍAS (Centro de Investigación y Acción Social de los jesuitas) nos daba charlas de amor, afecto y sexualidad en el seminario. También en el I.P.A cursé junto al P. Luis Sánchez un cura obrero de Wilde, un gran hombre y un santo, trabajaba de verdulero y luego hacia cumplía con su ministerio sacerdotal, durante años acompaño la lucha de los jubilados, tuvo hace un tiempo su Pascua. Profesores de la talla de Luis Combes, Gloria Ladislao, Victorino Zeccheto, Luis Pérez Bahamonde,  Homar Estrañy, Benito Santecchia, Wenceslao Maldonado, el P. Pedro Li y Teresa Ozoro y tantos otros que vibraban con el Concilio Vaticano II y el empujón que significó para la evangelización, nuevos en métodos y ardor misionero, el Documento de Puebla.

En esos tiempos la Renovación Carismática no era mirada con buenos ojos y varios compañeros –Fernando Peretti lideraba el grupo- fuimos a pedir a las autoridades de la Facultad un lugar para reunirnos a rezar, y nos dieron la Cripta, era un lugar lúgubre, frio y semioscuro. Pero lejos de hacer mella en nosotros nos empezamos a reunir semana tras semana a rezar, cantar y alabar a Dios.

Fruto de esto conseguimos que el P. Darío Betancourt que estaba en la Argentina viniera a dar una charla a los seminaristas y la comunidad salesiana del P. Aldo Ragneri –que no compartía esa espiritualidad- nos prestó una sala donde escuchamos el testimonio del P. Darío. Remarco algunos hechos que parecen solo anécdotas de vida, pero han calado en mi vida muy hondo porque a pesar de no compartir un estilo de ser iglesia o una forma de espiritualidad determinada hay personas que no cercenan las diversas expresiones.

Esos hechos fueron muy formativos en mi joven vida porque siempre he abrevado en diversos pozos de la vasta espiritualidad y compromiso cristiano, todos han aportado algo importante a mi vida que pude volcar en la docencia y en la catequesis además en los compromisos pastorales de parroquia.

No puedo dejar de mencionar el Fiat 1500 rural de color verde que manejaba la compañera Silvana Laganá y al entrabamos una cantidad nunca conocida de seminaristas. Pensar en esas épocas una mujer manejando no era muy usual, pero obviamente éramos todas personas de mucha fe. Aunque recuerdo que ya en el 80 –esto para los grupos denominados feministas- que una mujer manejaba un colectivo de la línea 134. He viajado con ella conduciendo, nadie me lo contó, lo vi. Nadie se escandalizaba y ella lo hacía con gran profesionalidad. Fueron todos momentos formativos, y cada una de las personas, aún aquellas que por no recordarlas nos las puedo poner en el texto fueron consolidando mi historia.

Sandra Routorou una amiga de la Facultad me llevó a conocer al P. Rafael Morán Díaz que estaba en la Parroquia Nuestra Señora de la Natividad y estaba ahí el P. Víctor Godino, fuimos en el 134 hasta Barracas, y nos atiende una señora que nos preguntó “vienen a hablar con el Padre para casarse”, muy lejos de eso estábamos, nos echamos a reír y le explicamos quienes éramos.

Durante un año animamos la liturgia de los domingos en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes en la Avenida Rivadavia del barrio porteño de Flores, estaba el P. Jorge Herrera Gallo. En San José de Flores el párroco era el legendario Padre Oscar De Bonis, todo un personaje. En Semana Santa compartíamos la liturgia con la Hermanas Adoratrices la calle Malvinas Argentinas, luego de las celebraciones las monjas preparaban unos desayunos al estilo que era lo último que se iba a comer en el mundo y había una superiora española que le gustaba cantar, así que agarraba la guitarra y animaba nuestros opulentos desayunos.


Grandes compañeras como ClaraTemporelli, Hermana de la Compañía de María, y las compañeras laicas Cecilia García y Cristina Rosas, quién fue mi novia y nos unimos en matrimonio  el 9 de noviembre de 1984. Otros compañeros  gratamente recordados son Elsa y Daniel del Movimiento de la Palabra de Dios, Graciela Moranchel, María de la Paz Arenas –y su Citroën apodado Bartolo, Haydee P., Marité; un muchacho muy serio llamado Miguel de Azua que años después vi que es un destacado intelectual e  Iván, un chileno cuyo único tema que cantaba era “Gracias a la vida”.

La misión en Villa Paranacito (Entre Ríos) fue un tiempo de estar con la gente de las islas muy educativo. Pernoctamos en una escuela y durante el día nos ocupábamos de hacer actividades recreativas con los chicos que eran hijos de los hacheros y pescadores de esa zona. Nunca olvidaré las picaduras de tantos mosquitos. Habíamos ido tres seminaristas: un compañero que estuvo muy poco con nosotros, Roque, el tupa y yo. Una noche el Tupa nos contó gran parte de la historia de su Uruguay querido, desde José Gervasio Artigas hasta la actualidad, en ese momento 1982, el Frente Amplio, los Tupamaros, mientras comíamos dulce de leche con ricota, lo único que nos había quedado de comida hasta que no viniera la lancha a reponer los alimentos.

La idea era que todos los chicos de las diversas comunidades de la isla confluyeran en Villa Parancito donde tenían su parroquia el dúo dinámico, así le decían a los Padres Ángel y Artemio, dos curas de la Consolata que desafían siempre a la autoridad y las leyes de la iglesia. Ese Viernes Santo comimos en su parroquia y nos visitaba un cura paranaense y el formador de nuestro seminario Luis. Artemio y Ángel lejos de no comer carne trajeron los mejores manjares, los otros curas se rasgaban las vestiduras y nosotros los “rebeldes” seminaristas disfrutamos de todos los manjares que nos ofrecían. Artemio y Ángel decían: “Si Jesús comía y bebía con pecadores y prostitutas porque no podemos comer nosotros así”. Era una pintura surrealista. Por razones ajenas a nosotros la lancha que debía transportar a los chicos nunca llegó y no nos pudimos despedir de ellos, este párrafo va como forma de saludo.

Una experiencia fue poder ir al Hospital Nacional “D. Baldomero Sommer” que está sobre la ruta 24 km 23,5, en el partido de General Rodríguez. Es un hospital referente a nivel nacional en lepra. Hoy, la lepra es una enfermedad curable si se realiza el tratamiento adecuado durante el tiempo y la forma indicada.

El P. José tenía que tomar unas fotos y hacer un reportaje con la comunidad de ex-enfermos de lepra que vivían ahí –enfermedad ya controlada- y me invitó. Fue una experiencia inolvidable de ver a esa gente, su alegría y sencillez. Se notaba en sus rostros y extremidades el paso de la enfermedad que se había detenido hace un tiempo. Todavía están esas caras en mi memoria. Hago memoria de la figura de Raúl Follereau un luchador incansable por el tema de la lepra en el mundo. El 28 de enero se celebra la Jornada Mundial contra la Lepra, creada por Follereau en 1954. Este vagabundo de la caridad y apóstol de los leprosos falleció hace cuarenta años, el 7 de diciembre de 1977. Follereau renunció a una brillante carrera literaria y periodística para dedicarse a devolver la dignidad a los enfermos de lepra y a luchar contra la pobreza.

Tuve que ir varias veces al comando en Jefe del Ejército a pedir permisos, además al sacar el carnet de conducir me lo dieron por un año ¿saben el argumento? Porque tenía barba y como estaba en una congregación misionera por excepción me lo otorgaban pero con tiempo limitado. Debes en cuando los militares detenían a los colectivos y debíamos presentar el documento. Dos pequeñas historias más: tenía un amigo internado en el Hospital Militar y cada vez que iba a visitarlo no me dejaban pasar, un sábado ya cansado porque quería verlo, le pedí a un sacerdote su camisa con clergyman y le comenté lo que iba a hacer. Me fui bien vestidito, pregunté por él y me dicen: “pase Padre”, fue la única manera de verlo. La otra fuimos Roque y yo, los dos con clergyman al comando en Jefe del Ejército, nos dejaron pasar, íbamos a buscar un permiso y cuando estábamos en el tercer piso sale un militar gritándonos que no lo dejábamos ver el partido de Argentina tranquilo –se jugaba el mundial de España- y cuando está cerca nuestro y nos ve dice: “disculpen, ¿qué buscan?”, le dijimos y nos firmó el permiso. Cosas que pasan en la vida.

Dos veces peregriné a Luján y viví desde el Seminario con mucha intensidad el Congreso Mariano de Mendoza, en especial el cierre en manos de Monseñor Vicente Faustino Zazpe, Arzobispo de Santa Fe,  con quién tuve un incipiente cambio de correspondencia. Sus cartas eran toda una enseñanza en cada frase. Las Bienaventuranzas de los Jóvenes que profetizó en el Estadio Mundialista todavía resuenan en mi corazón.


Y así es la vida, porque nos vamos haciendo de personas, paisajes, palabras y momentos

…. Soy ésta tierra,
soy ésta gente,
soy mi memoria
y soy ésta historia

Vamos desandando este camino,
vamos resistiendo en este olvido
que está lleno de vida este dolor,
está lleno de sangre este dolor.

TEXTOS USADOS: 

“A mi manera”  Claude François, apodado Cloclo, "Comme d'habitude" (de la cual Paul Anka usaría la melodía para escribir "My Way")

“Esta historia” de Raly Barrionuevo

“Solo tengo caminos” de Eduardo Meana s.d.b.