Parafraseando a Publio Terencio Africano diré que: Soy hombre y por lo tanto nada de lo humano y de todo ser viviente que viva en la tierra y en el universo me es indiferente y ajeno a mi vida.
Como dijo Anaxágoras: Todo tiene que ver con todo.








Mostrando entradas con la etiqueta DSI 2011. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DSI 2011. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de septiembre de 2011

EL DEBATE POR ESCRITO

La transcripción del debate fue publicada en el diario Página 12 del día 4 de setiembre de 2011, por cualquier inconveniente en el texto ir a la fuente citada (inclusive ahí se puede leer una breve reseña de las personas que participaron en el mismo).

Algunas afirmaciones y una pregunta

Por Adrián Paenza
La religión nace con el ser humano, no hay pueblos que no sean religiosos, desde la ciencia no hay evidencia de que Dios existe. La experiencia religiosa puede ser liberadora. Las religiones se oponen al progreso científico y social. Nueve de cada diez argentinos creen en Dios. Las religiones tratan de imponer sistemas únicos de pensamiento. Qué expresa la idea Dios. ¿Son funcionales o desafían a los poderes establecidos? ¿Son necesarias las religiones?

Para leer el debate

La transcripción completa de esta serie de seis programas conducidos por Adrián Paenza contribuye a promover la reflexión y el diálogo que la misma propuesta de El debate en la televisión pública propone. Aquí se suma la oportunidad de leer y releer cada una de las intervenciones de las dos posturas enfrentadas, así como los testimonios y las preguntas de los observadores invitados.
En la siguiente página encontraremos las exposiciones de los dos participantes en el orden en que fueron emitidas con sus correspondientes respuestas. Dando vuelta la página, las tres opiniones en contra y las tres a favor, seguidas de las preguntas que formularon los observadores a los dos participantes. A continuación se transcriben los audios de dos videos elegidos para ilustrar y reflexionar sobre las dos posturas y en la última página figuran las conclusiones

 

¿Son necesarias las religiones?

EN CONTRA
 Doctor Alberto de la Torre
Dios es imposible, innecesario, ildeseable y no hay ninguna evidencia de su existencia. El Dios de las religiones, omnipotente y de bondad infinita, no puede existir. La existencia del mal implica una contradicción entre estas propiedades. Si existen niños con cáncer terminal no puede existir Dios. Existe Auschwitz, no existe Dios, dice Primo Levi. Un Dios creador no es necesario. Uno de los más importantes logros de la física del siglo XX es poder explicar el Universo, cómo el Universo apareció, sin la necesidad de un creador.
El Universo aparece como una fluctuación cuántica que se amplifica y se materializa en lo que observamos hoy. Esta explicación tiene mucho soporte teórico y experimental, aunque algunos aspectos aún deben ser aclarados. Es un modelo racional, muy confiable y de todas maneras mucho más aceptable que la idea absurda de un ser sobrenatural creando a la naturaleza. Nuevamente, el avance del conocimiento implica un retroceso de los mitos y religiones. Esta correlación entre mayor conocimiento y menor religiosidad también se presenta en individuos. Encuestas hechas en Estados Unidos, Inglaterra, muestran que más del 90 por ciento de los científicos de más alta jerarquía no creen en los dioses de las religiones. Dios es entonces innecesario y contradictorio, además es indeseable. Indeseable debido a las bestialidades que se hicieron en su nombre. La historia muestra judíos, musulmanes y cristianos matándose en nombre de sus dioses y lo siguen haciendo hoy. Las religiones se han opuesto a progresos científicos y sociales. Un mundo sin religión sería sin duda un mundo con más paz, más libertad y más justicia. Si Dios es imposible, innecesario e indeseable, ¿por qué existen las religiones? Existen porque son un sistema autosustentado que se nutre de todas las ideologías. Es un instrumento de poder de los grupos dominantes.
Las sociedades religiosas tienen ventajas evolutivas, son sencillamente mejores guerreros. Hoy podemos plantear que en una cultura superior basada en la solidaridad y la colaboración, y no en el dominio y la explotación... en esa sociedad podemos plantear la posibilidad de prescindir de las religiones.
3 Es muy completa la exposición de Rubén, pero quiero concentrarme solamente en dos aspectos de lo que él dijo. Primero: con respecto a la unión que él hace entre las religiones, los mitos y la filosofía dejando a la ciencia de lado, creo que es un error. Yo creo que la ciencia es parte de la filosofía y no los mitos. La ciencia y la filosofía comparten lo racional, mientras que los mitos y las religiones son irracionales. O sea, la ciencia es filosofía, la religión no. Por lo tanto, estoy en desacuerdo con Rubén con unificar ciencia, mito y filosofía.
El otro lado, mucho más importante, es el asunto de la búsqueda del sentido de la vida. Rubén le niega a la ciencia que sea válida para la búsqueda del sentido de la vida... En eso estamos en total desacuerdo.
Vamos a ver qué significa buscar el sentido de la vida. La vida se mueve en una especie de espacio matemático de tres dimensiones. Hay una dimensión ética, una dimensión científica y una dimensión de búsqueda de belleza. O sea que el hombre se mueve en este marco ético, estético y científico. Y la búsqueda del sentido de la vida es moverse ahí, es moverse en esos ámbitos. La ciencia es una de las coordenadas fundamentales de la vida. Queremos saber dónde estamos insertos. La religión que se ha opuesto a los conocimientos científicos en toda la historia y ha significado una serie de trabas desde el punto de vista de la ética. Entonces, si uno va a buscar el sentido de la vida, es buscar el sentido de la vida afuera de las religiones y no a través de las religiones.
A FAVOR
 Rubén Dri
El ser humano es un animal que ha roto con la animalidad. Es un animal antianimal. Al romper con la animalidad, ha roto con el estrecho mundo de los sentidos y ha abierto al mundo de la universalidad. Desde ese momento ha perdido ethos, en el cual se afirmaba, y necesita absolutamente un nuevo ethos, un nuevo ámbito en donde sea posible la vida.
Este nuevo ámbito es un ámbito universal, surgen necesariamente las cosmovisiones, que se expresan como mitos, como religiones, como filosofía o como teología.
En primer lugar, como mito o como religión. El mito es religioso, la religión es mitológica, siempre se expresa mediante narraciones, narraciones simbólicas mediante las cuales se otorga sentido con acontecimientos que tuvieron lugar en el inicio y tuvieron lugar en el inicio porque tienen que fundamentar precisamente toda la vida. Los símbolos fundamentales de las religiones son aquellos que unen lo fracturado. El ser humano es un ser esencialmente fracturado. Está fracturado con la naturaleza, está fracturado con los otros seres humanos, está fracturado con la trascendencia. Necesita superar esas fracturas, no las puede superar mediante la ciencia. La ciencia siempre va a lo particular, nunca es cosmovisiva. Se puede superar solamente con una cosmovisión. Esta cosmovisión es necesariamente mitológica, es decir, necesariamente religiosa. Precisamente, la religión religa, no por nada en el momento de máxima fractura, como es el sufrimiento, como es la muerte, es cuando más se afirma lo religioso.
Entonces, el tema fundamental es la fractura del ser humano, la búsqueda de sentido. Esa búsqueda de sentido no la puede dar la ciencia. Hay una confusión cuando se pretende que explicaciones científicas le den sentido a la vida. La vida o la historia solamente tienen sentido con una visión de universalidad. Porque el sentido se busca en cosas particulares y las cosas particulares o los problemas particulares solamente adquieren sentido cuando están en el ámbito de un proyecto y este proyecto necesariamente es universal. Y bueno, este proyecto universal solo lo pueden dar las religiones o los mitos, que en sociedades conceptualizadas se expresan ya sea como teología o ya sea como filosofía.
4 En lo que ha expresado Alberto, creo, entre otros, hay dos errores fundamentales. El primero es plantear que el mito y la religión son irracionales. Porque tiene un concepto de racionalidad puramente científico, que es el concepto que surge precisamente con la Ilustración. Ya Hegel se había dado cuenta de que de esa manera se cercenaba completamente el concepto de racionalidad, que debe ser completamente abarcativo y que hizo que a la Ilustración se le opusiera el Romanticismo. Es decir que el Romanticismo incorporaba todo aquello que la ciencia dejaba afuera. Y Hegel decía que la racionalidad debe dar cuenta no solo de la Ilustración, de lo que se puede explicar, sino también de ese sentido que expresaba el Romanticismo. Es decir, una racionalidad abarcativa que no solamente es meramente conceptual, precisamente por eso es simbólica. Cuando el concepto devora al símbolo, empobrece completamente la vida. Y ése es uno de los problemas que tiene la religión cuando se transforma en teología. Porque la teología tiene la necesidad de conceptualizar todos los símbolos y los símbolos son polisémicos, es decir, tienen infinitos significados.
La conceptualización toma algunos de esos significados. Si yo me quedo con esos significados, no, la vida no puede tener sentido. La ciencia nunca puede dar sentido a la vida. La ciencia da poder, da conocimiento que da poder. Tanto no puede dar sentido a la vida, que dice que como existe Auschwitz no existe Dios. Y yo digo, existe Auschwitz porque existe la ciencia, porque si no, ¿cómo torturaban? Es decir, si la religión sirvió para torturar, para matar, para hacer genocidio, la ciencia fue una ayuda excelente para eso mismo. De manera que éstos no son argumentos. Yo con eso no niego la ciencia, pero entonces tampoco me pueden negar la religión con ese mismo argumento.

 

3 en contra

La postura de cada uno de los participantes aparece en este segmento avalada y completada por tres expositores externos. A continuación, los observadores amplían el debate formulando preguntas a los dos participantes.
1 DOCTOR ANDRES RASCOVSKY - MN 31668 - PRESIDENTE DE LA ASOCIACION PSICOANALITICA ARGENTINA
Quizá podríamos compartir con Freud la idea de qué tristeza que la gran mayoría de la civilización no se eleva por encima de las creencias religiosas, que finalmente es un imaginario infantil creado ya hace dos mil años. Pensar que se puede encontrar el desarrollo del futuro en un pasado de hace dos mil años, que teóricamente explicaría el origen del Universo y la problemática del individuo, bueno..., es una creencia tremendamente infantil. La perspectiva de Freud sobre la religión es que vivimos en una sociedad patriarcal, falocéntrica y la figura del padre en ese sentido es esencial. ¿Dónde se busca una prótesis paterna? En una ilusión celestial. Dios, incluso en la imagen, es un hombre grande, es una figura paterna que desde el cielo nos protegería.
2 INGENIERO FERNANDO LOZADA – PRESIDENTE DE LA ASOCIACION DE ATEOS DE MAR DEL PLATA
Las religiones, desde sus definiciones, tratan de unir a Dios con el hombre, pero dado que Dios no existe, que es un autoritarismo ideológico, deberíamos pensar que tienen otra función. Funciones que tienen que ver con que el hombre se debate entre lo gregario y lo individual, entre lo emotivo y lo racional. Y ahí es cuando en lo gregario crean sistemas de contención, donde una persona se siente incluida dentro de un ámbito y se siente protegida. Y dentro de lo individual, suple algunos interrogantes, responde, da algunas respuestas a las muchísimas dudas y al miedo a la incertidumbre que el hombre tiene. Pero realmente forman sistemas autoritarios, sistemas de poder que tratan de imponer pensamientos únicos, porque si la verdad viene de Dios, es una verdad absoluta. Se pueden formar sistemas éticos perfectibles que cambien el tiempo, que sean más hedonistas, es decir, que busquen la felicidad del ser humano sin la necesidad de una religión.
3 LEON FERRARI - ARTISTA PLASTICO
Pienso que Bertrand Russell tenía razón, cuando en su libro Por qué no soy cristiano dijo que estaría mucho mejor el mundo occidental si no existiera el cristianismo.
La idea de la intolerancia que fundó Jesús, del que no está conmigo está en contra mío, que es una intolerancia fascista... tan fascista que el mismo Mussolini repitió esa intolerancia y fue el punto inicial o la causa de la muerte de los aborígenes, es la causa también de los secuestros de esclavos en Africa, es el arma de Bush cuando dijo es el bien contra el mal en la batalla del Islam.

Noé Jitrik pregunta, Rubén Dri responde

Va un poco en contra de mis hábitos hacer una pregunta tan precisa, que tenga una respuesta por sí o por no. Me parece que es un tema que da lugar a una reflexión... Quiero tomar algunas cosas así como episódicas. Por ejemplo, Alberto señaló al pasar una característica de la imagen o de la idea que se tiene comúnmente de Dios, de bondad infinita. ¿Serían algunos de los atributos de Dios, no? La cuestión es que estos atributos le son atribuidos a esa entidad que es Dios, porque Dios por sí solo nunca hizo uso de la palabra. Entonces, me parece una paradoja que la idea de que esa bondad infinita se virtiera sobre el pueblo elegido. Y que ese pueblo elegido fuera siempre objeto de las agresiones de aquellos a quienes Dios no protegía. Siempre el pueblo elegido fue víctima... Curiosa manera de volcar esa bondad sobre sus elegidos. Quizá sí, la idea del padre desde la perspectiva psicoanalítica responda un poco a esa manera de pensar las cosas. ¿Por qué darles de patadas a los que se quiere y por qué favorecer a los que les dan de patadas a los otros?
RUBEN DRI
El tema es que yo naturalmente no creo para nada en eso del pueblo elegido. Ahí hay una determinada concepción que no es exactamente la concepción profética. A mi manera de ver, en mi lectura de la Biblia. Es una concepción sí del pueblo judío como pueblo elegido y yo creo que eso es lo que nos hace mucho mal, pensar que Dios tiene un pueblo elegido, como pensar que la iglesia católica tiene la verdad, como pensar que en el islamismo Mahoma es el profeta que tiene la verdad.
Yo creo que todo eso nos hace mucho mal y me parece que debemos desterrar ese tipo de concepciones. Porque ésta es una determinada concepción de Dios. Desde la liberación, desde las prácticas de liberación, no podemos tener ese tipo de concepciones. O Dios está con el pobre, con el oprimido, en la liberación o si no hay que desterrarlo definitivamente. Porque, en efecto, es una calamidad.

El Reino de Dios

Por Rubén Dri
Ahí hay una interpretación evangélica que no comparto absolutamente para nada. El mensaje de Jesús fundamental es el mensaje del Reino de Dios, incluso cuando él habla de la fe, no habla de Dios, habla del Reino de Dios, que es una cosa diferente. No afirma un Dios que existe arriba, que es un padre autoritario, sino todo lo contrario, es un Dios que está en el pueblo, que solamente se expresa en el pueblo. Y esto viene de las corrientes proféticas, esto viene desde el 1200 AC.
La fundación del pueblo hebreo es una fundación que se hace mediante determinados pactos intertribales que pactan que solamente van a aceptar el Reinado de Dios y el Reinado de Dios era precisamente el reinado de una sociedad antimonárquica, antitributaria, antipatronal... Ese mismo concepto es el que propone Jesús. Jesús propone el Reino de Dios, es decir, un nuevo tipo de sociedad, donde Dios está en el pueblo. Solo se realiza en el pueblo... Es decir, solo se realiza en la comunidad. De manera que este tipo de religión es la que fundamenta grandes insurrecciones, grandes luchas por la liberación.
Sí hay religiones que han propiciado el genocidio, la opresión, como las hay y sobre todo las instituciones religiosas, que no hay que confundir con la religión. Sin embargo, también hay que ver que la religión ha servido como motivo de luchas, motivo de liberación cuando se transformaron en verdaderos fermentos, como lo plantea Jesús, de hecho, que el cristianismo debería ser un fermento en la masa. Es decir, aquello que hace fermentar la masa. Y la hace fermentar, precisamente, en contra de la opresión, que en ese momento era nada menos que el sacerdocio judío y sobre todo el Imperio Romano, que eran precisamente los opresores.

El reino del Universo

 Por Doctor Alberto de la Torre
En relación con “cuando uno ve el cielo” es cierto. Uno ve el cielo y se queda maravillado por esa dimensión poética, fantástica que tiene el Universo. Pero justamente la belleza que nos brinda la ciencia, la física, es que nos explica ese cielo y en esa explicación no le estamos quitando dimensión poética, justamente le estamos agregando su dimensión poética. No es necesario Dios para gozar de la belleza que es el Universo. La física, como saben los físicos actualmente, tiene un modelo racional bastante comprensible y con algunas brechas que hay que llenar de física para el siglo XXI, es trabajo para el siglo XXI, pero explica el Universo, la belleza de las estrellas, sin la necesidad de Dios. Acá hay una cuestión bastante confusa porque estamos hablando de infinitos dioses, infinitos cristos, infinitas sagradas escrituras, donde cada uno las interpreta, las lee y las define de acuerdo con sus necesidades.
Es uno de los problemas que encontramos siempre en las religiones. Las religiones tienen un lenguaje totalmente ambiguo que se puede interpretar como uno quiera. Cristo, para algunos, es tal cosa y para otros es tal otra cosa. Aquí se está presentando una imagen de Cristo liberador contraria a todas las imágenes de Cristo que han presentado todas las Iglesias cristianas, pero bueno, en cierta forma poco importa, porque Cristo muy probablemente no existió como persona histórica, entonces cada uno es libre de crear el mito como mejor le convenga. No hay ninguna evidencia fuera de los Evangelios de la existencia de Cristo como persona histórica. La cuestión es que si toda religión, sea la que sea, una religión de la liberación o la de la opresión, como conocemos la de la Iglesia Católica institucional actual, o la Iglesia de la Liberación, como la que está proponiendo mucha gente... todas las religiones están basadas en un principio básico de la existencia de un ser sobrenatural que nos domina, nos observa, nos redime, nos castiga y ese ser sobrenatural es la base de las grandes aberraciones que se han cometido en nombre de Dios.

Los observadores preguntan, Rubén Dri y Alberto de la Torre responden

NOE JITRIK
Hay varias cosas acá interesantes. La primera es que un debate sobre la presencia de la religión supone un debate sobre la cultura, sobre toda la cultura humana, desde los tiempos más remotos hasta los actuales, y no solo de Occidente, sino del mundo entero. O sea, la gente cree en la religión en tal porcentaje o tal otro, en tal momento o en tal otro momento... Pero, bueno, respecto de ese hecho, qué distancia se puede tomar, es decir, que reflexión se puede hacer más allá de ser parte de ese hecho. Es decir, si yo fuera encuestado diría “tanto”, “tanto”, “tanto”, “tanto”... pero no lo soy, lo veo desde afuera y entonces tengo que pensar de otro modo. Ahora, la cultura toda ha sido impregnada por la actitud religiosa, no cabe ninguna duda, en sus momentos de mayor gloria y más miseria. Dejémonos de la miseria, porque eso nos pone muy patéticos y políticamente muy correctos. Estamos en contra de la Inquisición, a quién se le ocurre lo contrario. Pensemos en los momentos de gloria, los momentos de gloria son por ejemplo los textos de la Biblia, el Corán, la pintura renacentista medieval, la música de Johann Sebastian Bach, ciertos filósofos, el pensamiento de Spinoza... son momentos de gloria que tienen de fondo esta cuestión, por llamarla de alguna manera.
¿No hay que hacer una diferencia entre religiosidad y religión?
RUBEN DRI
Cuando hablamos de religión estamos hablando de religiosidad, por eso es fundamental distinguirlas de las instituciones. Una cosa es la Iglesia Católica, es el catolicismo, o la iglesia protestante, y otra cosa es la religión o la religiosidad.
La religión hoy. El devoto del Gauchito Gil no se está preguntando si Dios existe o creó al mundo. No se trata de negar o no negar la creación del mundo. El problema del mundo, si es un problema científico, lo resuelve la ciencia. Simplemente que la ciencia nunca va a terminar de resolver a ver si bueno... vino de la nada... ah, bue... vino de la nada. Entonces quiere decir que de la nada puede surgir algo. Entonces estamos en el concepto de creación.



DOCTOR ALBERTO DE LA TORRE
Se llaman fluctuaciones cuánticas. Necesitaría un programa de 45 minutos y yo le presento cómo la física presenta un modelo para la existencia del Universo sin creador.
Pero para decirlo en dos segundos, son fluctuaciones cuánticas que se amplifican primero y después se materializan en lo que vemos. Hay soporte teórico y experimental y hay muchas preguntas aún no respondidas, eso es cierto, sobre ese tema.
Se puede explicar que el Universo viene de la nada en el sentido que la energía total del Universo (y acá los voy a asombrar), la energía total del Universo es cero. El Universo es gratis, no tiene energía total. Todo lo que vemos se cancela con la energía gravitatoria, que es negativa. La energía del Universo es cero, no necesitamos un Dios que invierta en energía para generar el Universo. Puede surgir como fluctuación cuántica.

1 a favor

Se presentan dos testimonios que ilustran ambas posturas y a continuación cada expositor responde a las preguntas de los observadores.
(PLACA 1 – CREENCIA EN DIOS)
En la primera placa vemos que hay un porcentaje numerosísimo, el 91 por ciento, que afirma creer en Dios; incluso si vamos viendo las distintas edades, vemos que en todas las edades van del 85 por ciento al 96 por ciento. Y si vemos géneros, el femenino es el 96 por ciento y el masculino el 88 por ciento. Esto no hace otra cosa que manifestar algo que ya conocemos, que de hecho la creencia en Dios, la creencia religiosa, es mayoritaria. No solamente en esta población (de hecho esto se ha hecho en esta población), pero nosotros podemos ir al 2800 AC y ver que los sumerios, más o menos tenían ese mismo porcentaje o tal vez un poquito más alto.
(PLACA 2 – MOMENTOS DONDE SE ACUDE MAS A DIOS)
La segunda placa plantea en qué momento se acude más a Dios y se pone en primer lugar cuando se necesita una ayuda específica, momento de felicidad, cuando ayudo al prójimo. Pero creo que hay otro momento, que es el momento de sufrimiento, y ese momento de sufrimiento es el momento en que más se experimenta la fractura del ser humano que yo exponía al principio y es en el momento del sufrimiento cuando el ser humano necesita el sentido de seguridad.
Ese sentido que está acompañado del pedido de ayuda necesita una fuerza especial para superar ese momento.
(PLACA 3 – LA RELIGION DE LOS ARGENTINOS)
La última placa plantea la religión de los argentinos. Distintas categorías de personas, sin estudios, primarios, secundarios, terciarios y universitarios... y vemos que en el terciario son el 78 por ciento y en el universitario el 82 por ciento. Lo cual dice que incluso con estudios, con conocimientos, la religión no es eliminada.
DOCTOR ALBERTO DE LA TORRE
Pero baja del 90 por ciento. La estadística muestra que a mayor nivel de conocimiento, mayor nivel de estudio, disminuye el nivel de religiosidad. Usted dijo que los argentinos tienen un 90 por ciento de creencia en Dios, pero a nivel de mayores estudios baja el nivel a un 70 por ciento más o menos.
Es un hecho interesante que a mayor conocimiento, menor creencia en las religiones. Quizá yo tendría que volver un poquito atrás a lo que dijo Rubén, porque a mí me da la sensación de que estamos hablando de diferentes religiones. Cuando Rubén habla de la religión, habla de una religión... incluso dijo hasta que no interesa si Dios creó al mundo o no, hasta se podría llegar a decir una religión atea, en cierta forma. Porque la religión que Rubén está proponiendo es la religión en la que el hombre se presenta con su carga simbólica y necesita la comunicación con esos símbolos.
Esa religión no existe. Las religiones que existen, y es un poco el motivo de nuestro debate, son las religiones reales existentes. Esas religiones son totalmente contrarias a lo que Rubén está proponiendo. Y debo agregar: si Rubén propone una religión sin Dioses, yo me afilio, no tengo ningún problema en las religiones en un contexto sociológico, un grupo de gente que se une... El ser humano necesita pertenecer a algo, como muchos son de clubes de fútbol.
Pertenecer a una religión no es nada malo, lo malo está cuando en nombre de esa religión, si esa religión tiene un Dios que le sale a ordenar hacer barbaries (y la historia muestra que siempre ha sucedido así)... las religiones han terminado haciendo barbaries en nombres de sus dioses, entonces es otra cosa.
Si es una religión atea no tendría ningún problema y podría aceptar que son necesarias en el sentido sociológico. Pero no son las religiones reales, las que vemos en el mundo.

 

 

 

 

 

Y PREGUNTAS

OTILIA VAINSTOK
Me parece que hay como deslizamientos en ambos expositores que por ahí están promovidos por la palabra necesidad, porque digamos que es como histórico este debate y Juan Pablo Paz, que aparecía en el video, hablaba de una necesidad digamos primal, primaria... que no es ciertamente la necesidad de este siglo. Entonces me parece que si de alguna manera no se precisa en el debate si estamos hablando de una necesidad eterna o si estamos hablando de necesidades históricamente construidas...
RUBEN DRI
Yo creo que se sigue cayendo en una confusión, es decir, se respeta la racionalidad de una sola manera. El mundo puede ser explicado científicamente o no y ése es un problema de la ciencia, no de la religión. No es que se necesita la concepción de un Dios creador para explicar el mundo, ése es otro problema. En todo caso, yo diría que eso es problema de una teoría sacerdotal. Son precisamente los sacerdotes los que han planteado ese tipo de teología.
Entonces hoy, y precisamente lo que planteaba Otilia, el problema es qué sentido tiene para el hombre de hoy, para la mujer de hoy, qué sentido tiene la vida, el sufrimiento, etc. Ahí es donde está buscando la respuesta, no se está preguntando si hay un Dios creador o no hay un Dios creador. Ese es otro problema, que puede o no estar en la religión. Tanto es así, que de hecho, sociológicamente, el Dios creador es un Dios Ocioso, es una categoría sociológica.
El creyente de hoy cree en San Cayetano o cree en el Gauchito Gil o cree en otro símbolo y no se plantea el problema de este Dios creador, porque este Dios creador no le soluciona ningún problema. En cambio, el sentido y la fuerza se la da esta relación con el símbolo, con el símbolo en el que él cree. Pero el símbolo en el que él cree le da fuerzas para creer en él mismo, porque creer en el símbolo es creer en él... porque nosotros somos seres esencialmente simbólicos.
Siempre nos proyectamos, por eso siempre nos proyectamos en una bandera, nos proyectamos en el Himno, nos proyectamos en otros símbolos, que son los que nos identifican y nos dan fuerzas. Por eso se presentan curaciones que se denominan milagros, de hecho por qué, porque la relación con el símbolo le da al creyente una fuerza muy especial que si no, no la tendría. Y eso no se lo da ninguna ciencia.

 

 

 

En contra

Se presentan dos testimonios que ilustran ambas posturas y a continuación cada expositor responde a las preguntas de los observadores.
EL VIRUS DE LA FE (2006)
Si se interpreta la Biblia de manera extremista, como mucha gente lo hace, se puede justificar el asesinato. En 1994, el reverendo Paul Hill mató al doctor John Britton al lado de su clínica de abortos, en Florida. En 2003, Hill fue ejecutado por el asesinato, pero murió afirmando que sus acciones fueron justificadas por las Sagradas Escrituras.
–El tomó la ley en sus propias manos, ¿verdad?
Reverendo Michael Bray –No. Paul Hill, según su propio testimonio, actuó a la defensiva, no en venganza. Eso es tarea de la ley; su tarea es castigar. La tarea de los ciudadanos es, aparte del amor, protegerse el uno al otro.
Para gente más sensible, el clérigo Paul Hill parece un psicópata peligroso combatiendo lo que él creía dañino, cometiendo algo mucho más dañino. Pero gente como Hill y Bray no ven el mundo así. Ellos declaran que su justificación está en la Biblia y al declarar que la Biblia es la palabra absoluta de Dios, ellos dan validez a sus acciones.
–¿Dónde piensa usted que está Paul Hill?
–Espero que él esté bien.
–¿Piensa que él está en el cielo?
–Sí
–Usted piensa que Jesús aprueba asesinar doctores.
RUBEN DRI
Bueno, ahí hay una determinada interpretación de Dios y de la Biblia, parece que en la Biblia hay leyes establecidas por Dios, hay una revelación Divina que hay que cumplirla. Yo creo que eso es un fundamentalismo que tiene sentido para algunos, pero para mí no tiene ningún sentido. Lo que hay en la Biblia son inspiraciones que sirven, que son de orientación, que son orientativas, que hay que interpretarlas hermenéuticamente, no como si fuesen órdenes taxativas de Dios. Porque entonces sí estaríamos hablando nosotros de una concepción autoritaria, completamente dominante y alienante, ¿no?
En la misma Biblia hay proyectos contrapuestos y hay proyecciones de Dios contrapuestas. Las concepciones de los profetas y de los sacerdotes, la de la monarquía Davídica, la de Miqueas, la de Oseas, eran concepciones totalmente contrapuestas.

REFLEXIONES Y PREGUNTAS

OTILIA VAINSTOK
¿Qué reflexión ha hecho sobre los motivos por los cuales aparece esta oposición entre ciencia, conocimiento científico y religión?
DOCTOR ALBERTO DE LA TORRE
La ciencia responde a un cierto tipo de preguntas con un método científico para llegar a una cierta certeza en sus respuestas. No todas las preguntas que el hombre se hace son susceptibles a ser respondidas por la ciencia, eso está clarísimo. Hay una serie de conceptos emotivos que la ciencia no tiene o no pretende responderlas.
Pero sí, eso no implica que le dé a la religión la exclusividad de la respuesta sobre el sentido de la vida. El sentido de la vida se lo puede plantear un hombre y puede encontrar maravillosas respuestas en el ateísmo y negando las religiones.
El humanismo ateo da unas respuestas maravillosas al sentido de la vida. No necesitamos acudir a religiones para encontrar un sentido de la vida.
Con respecto a las Sagradas Escrituras, al final no sabemos hasta qué punto las Sagradas Escrituras son o no la palabra de Dios, porque siempre, en todas las religiones, se está diciendo que las Sagradas Escrituras son las palabras de Dios, que después el hombre las interpreta y son infinitas interpretaciones, como dice Rubén.
Pero entonces, qué es lo simbólico y qué es lo real en las Sagradas Escrituras. Porque inicialmente se decía que las Sagradas Escrituras... en el libro del Génesis se explicaba como Dios creó al mundo. Hoy ningún teólogo serio, ni judío ni católico ni protestante, va a tomar a esa descripción como una realidad. Es un mito, una descripción simbólica, es una metáfora.
Bueno, fenómeno, es una metáfora. Ahora, si seguimos avanzando, en qué punto se puede decidir qué cosa es metáfora y qué cosa es realidad, porque el dogma de las religiones es “no, no, no... es la palabra de Dios”.
Los Evangelios que vemos hoy... son traducciones, de traducciones, de traducciones de algo escrito en el siglo II DC, que después fue filtrado en el Concilio de Trento en 1500... Y eso que tenemos hoy que puede ser una manipulación humana de una escritura que puede ser muy bella, pero no habla de una realidad.

Conclusiones

Doctor Alberto de la Torre
Para responder a preguntas sobre el sentido de la vida no es necesario buscar en la falsedad de lo sobrenatural o en los mitos y religiones. El humanismo ateo brinda respuestas liberadoras. Todos nacemos ateos, la creencia en Dios les es implantada a los niños cuando aún no tienen discernimiento. Cuando ellos se hagan adultos la implantarán y transmitirán a sus niños.
Según Richard Dawkins, la religión es como un virus que se propaga. Para evitar el contagio es fundamental enseñarle al niño cómo pensar y no qué pensar. El religioso vive hechizado por la creencia y le parece imposible abandonarla. Otro filósofo, Daniel Dennett, los invita a romper el hechizo, a liberarse y hacerse dueños de sus destinos. El ateo puede ser enormemente feliz, sentirse realizado, no le teme a la muerte, que es su último acto de vida, hace el bien por el bien en sí y no por el miedo al infierno o buscando la salvación individual. Finalmente, ser ateo no es solamente no creer en Dios, sino que es fundamentalmente creer en el hombre.
Rubén Dri
No solamente que el ser humano no nace ateo, sino que nace religioso. Es decir, la religiosidad no es algo inventado por los chamanes, los brujos ni por los sacerdotes, sino que responde a esta apertura de la razón al Universo, a la totalidad donde busca sentido y ahí surgen las narraciones religiosas, mitológicas, que mediante los símbolos suturan lo que son las grandes fracturas del ser humano, es decir el sufrimiento, la fragilidad, la muerte, etc. La ciencia da conocimiento, que da poder. ¿Cómo se utiliza ese poder? No depende de la ciencia, depende precisamente de los valores éticos o sea, depende de una cosmovisión. Esa cosmovisión es una cosmovisión ya sea religiosa, filosófica, teológica, donde está incluido lo científico, pero no es lo científico lo que da la cosmovisión. El científico no puede dar cosmovisiones. La ciencia siempre es ciencia de lo particular y siempre da poder. Las guerras, la tortura, los campos de concentración, han sido fermento de ciencia, han hecho avanzar enormemente la ciencia. A medida que avanza la ciencia, avanza el instrumento de poder, que puede ser utilizado bien o mal, pero eso no depende de la visión científica sino de la visión religiosa, filosófica o teológica.
Noé Jitrik
Yo creo que la cantidad de elementos de los que nos han provisto son de una gran riqueza. Pero quiero decir esto, un poco a favor de ambas posiciones. Yo sigo pensando que hay una diferencia entre religiosidad y religión. Religión comporta una organización determinada. La gente se guía por las instituciones religiosas. La religiosidad es una relación que uno puede tener con el misterio de alguna manera. Digamos, la ciencia resuelve misterios objetivos, pero no resuelve problemas subjetivos, necesariamente. El psicoanálisis ha intentado reconocer todos esos misterios, todo lo no resuelto en el individuo, y ha tratado de darle una solución racional por otro lado. Es decir, ha tratado de ligar ambos campos sin los cuales, esa religiosidad y la posibilidad de un pensamiento, la cultura no podría proseguir.
Otilia Vainstok
Rubén dijo “la ciencia da poder” y vinculó que Auschwitz no hubiera sido posible sin la ciencia. Si tal asociación es de una fuerza enorme, frente a eso uno puede decir “bueno, la Inquisición era también muy poderosa y no se basó en la ciencia”. Me parece que eso es cómo se reproduce esa oposición, que no solo se plantea acerca de cómo se creó el Universo, sino... Por ejemplo, cada vez que aparecen tecnologías que permiten introducirse en nuevas dimensiones de lo posible, aparece generalmente un pensamiento que, basado en las religiones, muestra a ese nuevo conocimiento como una amenaza potencial a la humanidad. Y creo que sería muy importante que se reflexionara, que la gente que nos está escuchando siguiera pensando sobre eso y que pensara al mismo tiempo todos esos mundos que se han abierto gracias al conocimiento científico.

¿SON NECESARIAS LAS RELIGIONES? - Debate-


jueves, 30 de junio de 2011

HESSEL, entrevista en el diario El País.

Ante solicitud de algunas alumnas de 5to Año B reproduzco estos dos textos: una entrevista y una carta publicadas por el diario español El País.

ENTREVISTA (Diario El País, de España).


Hessel: "La indignación debe ir seguida de compromiso"

Con 93 años, este diplomático francés, escritor y activista del progreso, ha inspirado a los jóvenes europeos, y con mucha fuerza a los españoles, bajo el lema de su libro: '¡Indignaos!'.

Sobre la mesa de su salón parisiense, Stéphane Hessel guarda un ejemplar de EL PAÍS en el que aparece una foto con jóvenes españoles indignados. Pertenece a los primeros días de la convocatoria de una ola de manifestaciones bajo el título de su libro, que va camino de vender 400.000 ejemplares en España y que ha alcanzado los dos millones en Francia.

"Progreso no significa acelerarse, sino tender a un mundo mejor"

"El final del siglo XX fue prometedor. Luego se rompió el orden mundial"

Este chaval de 93 años apareció en el momento justo, con la palabra justa. Su único mérito ha sido recapitular. Colocar en alza valores que hoy están amenazados y que han costado años y décadas de lucha y sacrificio. Libertad, igualdad, justicia, legalidad, compromiso, derechos humanos. Palabras labradas a base de sangre y fuego, en su caso no con demagogia barata. Porque Hessel tiene sus razones para indignarse cuando vislumbra la amenaza de verlas desaparecer. No es un charlatán, ni un panfletario, aunque reivindique el género en el que Marx y Engels redactaron el Manifiesto comunista -él no comulga con ello- o Zola lanzara su Yo acuso sobre el caso Dreyfus.

Nacido en Berlín en 1917, se convirtió en francés después de que sus padres huyeran de la amenaza nazi y se instalaran en París. Se enroló en la Resistencia, fue condenado a muerte y torturado por la Gestapo, pasó temporadas en varios campos de concentración y fue testigo de excepción en la histórica redacción de la Declaración de Derechos Humanos. Una vida y una altura moral más que suficientes para sacudir conciencias a nivel global. Un héroe civil, un agitador pacífico y con las ideas claras.

Miles de personas manifestándose en España al grito de "¡Indignaos!". Estará satisfecho. Su mensaje ha calado. Ya lo he visto. Me alegro. Cuando empezamos con la idea de este pequeño libro teníamos a Francia en la cabeza. Ocurrió que en pocas semanas se produjeron varios acontecimientos. La popularidad de Sarkozy se fue hundiendo, lo mismo ocurrió en Italia con Berlusconi, e incluso en España con Zapatero, y en Portugal con Sócrates. Antes de que se produjeran las revueltas del norte de África, la idea de que los Gobiernos de varias partes del mundo rozaban comportamientos que provocaban la indignación de la gente era algo que raramente habíamos visto.

Y le dio por escribir este discurso y convertirlo en libro. No es un trabajo literario, en absoluto. Queríamos lanzar algo corto y estimulante. Puede que hasta tenga faltas de sintaxis. La editora se sentó justo donde está usted ahora, yo empecé a hablar, lo redactó, me lo dio, lo corregimos y lo lanzamos.

Como una entrevista. Una pena para mí, podía haberme tocado, ya que estamos. Exactamente, así ocurrió. Lo digo porque surgió de manera natural, como una conversación. Y una vez en la calle corrió como la pólvora.

Es que hay mucha gente esperando un discurso que aglutine ciertos sentimientos. La palabra justa, la expresión que todos tienen en la cabeza. Esa indignación. Lo he podido comprobar, efectivamente. Pero el libro está basado en dos textos: el programa de la Resistencia, no muy bueno, pero escrito en el momento y en el lugar justos; cuando los franceses se sentían acorralados por un enemigo como los nazis. El otro es la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

De la que usted fue testigo de excepción. Estuve allí cuando se redactó. Yo era demasiado joven para formar parte de ese grupo de 12 sabios, pero fui asistente. Les ayudé a organizar las reuniones, a redactar las actas. Los que estaban allí eran figuras de primer nivel en la esfera de la política y el derecho como la viuda del presidente Roosevelt, Eleanor. Se encontraban en Nueva York y en Ginebra y yo me encargaba de prepararles los papeles y asegurarme de que hacían el trabajo.

¿Vigilándoles? Como secretario. Yo era un joven diplomático, carecía de autoridad, pero me sobraba curiosidad. Tenía motivaciones muy profundas para que el trabajo saliera de la mejor manera. El hecho de haber acabado la guerra en tres campos de concentración era suficiente impulso para mí.

Estuvo usted en Buchenwald. Allí conocí a Jorge Semprún. Un gran amigo; guardo una anécdota de él importante. Cuando llegó al campo y le preguntaron a qué se dedicaba respondió: estudiante. "Si pongo eso", dijo el que tomaba el registro, "le matarán inmediatamente, voy a dejar las primeras letras y lo voy a transformar en estucador. Así, por lo menos, le asignarán trabajos manuales". Era lo único que buscaban. Pero volvamos a ¡Indignaos!

Me gustaría que contara el significado que para usted lleva ese término. Es una palabra que utiliza con un sentido positivo. Apela a aquellos que la sienten para contagiársela a quienes no la llevan dentro. Contiene su lado positivo, pero también sus partes oscuras.

Y si es así, ¿cómo cree que se puede contagiar su parte de luz? Le confieso que el título fue propuesto por la editora, Sylvie Crossman. Pero lo acepté inmediatamente.

¿Con su llamada imperativa? Sí, señor, y con su signo de exclamación. Es fuerte. Mucho más de lo que yo hubiera propuesto, porque no me considero un revolucionario, soy diplomático que cree en la no violencia. Busco poner a la gente de acuerdo, más que enfrentarla.

Eso es bastante radical para los tiempos que corren. Estamos rodeados de políticos que nos llevan a la guerra. ¿El diálogo es hoy revolucionario? Puede ser. Pero si nos atenemos a los significados, le diré que lo que más me convence de la palabra es que contiene otro término fundamental: dignidad. Por eso lo acepté. Cuando la dignidad se pone en cuestión es necesario reaccionar. La indignación viene del pisoteo de la dignidad que cada ser humano lleva consigo. Por eso siempre me remito a la Declaración de Derechos Humanos. En su artículo primero ya dice: Todos los seres humanos somos iguales en dignidad y en derechos.

Y ahora viene a apelar al compromiso. El nuevo libro se titula precisamente Comprometeos. Es el paso moral siguiente a la indignación. Nadie puede molestarse por que el prójimo se comprometa con algo. Puede molestarse si se rebela, si se remonta impulsivamente, eso es hacer el caldo a otros como Marine Le Pen [líder de la ultraderecha en Francia]. Lo que ella proclama es eso, pero yo apoyo la indignación en el sentido contrario. La que me sacude cuando los derechos básicos son atacados, perseguidos. Enfadarse y ya, para mí no tiene sentido. La ira no conduce a ninguna parte, debe ir seguida de compromiso.

Difícil. No propongo a la gente que se enfade sin más, sino que se pregunte cuáles son las razones que ponen en peligro esos valores fundamentales que hemos heredado y que ahora tiemblan. No es fácil, no.

Sobre todo, aclararnos en toda esta confusión. Un caldo de cultivo para diferentes indignaciones, para diferentes intereses. Al leer el libro quedan claros los valores, los peligros y los retos.

Son tres o cuatro. Empezando por los de la Revolución Francesa. Por algunos de ellos. Otros, insisto, la Declaración Universal de Derechos Humanos.

¿Los ve en la picota? Bastante, pero no olvidemos que en el tiempo en que fue redactada aquella declaración, el mundo todavía estaba amenazado por algunos totalitarismos. El fascismo había sido derrotado. Pero el comunismo pervivía. Luego se ha ido imponiendo otra ideología perversa basada en el mercado y nada más que en el mercado. Hoy, usted y yo, sufrimos sus consecuencias, las de un grupo privilegiado que busca sus beneficios a nuestras expensas. ¿Qué proponer como alternativa? La democracia real.

Bonita palabra. Confiar en depositar cada vez más poder en la gente común para que sus necesidades sean la prioridad a resolver por los Gobiernos, el primer deber. Los Gobiernos deben asegurar libertad, hermandad, igualdad y justicia social.

Y progreso. Otro concepto en crisis. Lo confundimos con progreso técnico, científico, pero no con bienestar. Absolutamente. Es algo muy sencillo, progresar significa tender a la mejoría. La palabra mejor es importante. ¿Cuál es la diferencia entre el bien y el mal? ¿Es mejor ganar dinero a cualquier precio o preservar la decencia y el honor? ¿Es mejor entrar en la espiral de un progreso científico a toda costa o guardarnos de descubrimientos que superen la dignidad del ser humano? Progreso no significa acelerarse, sino ser consciente de cuáles son los valores que ayudan a crear un mundo mejor y cuáles no. La democracia es exigente en sí. Demanda más a los políticos y logra tejer un sistema del que es difícil salir bien parado si actúas mal.

Volvamos a los claroscuros de la palabra indignación. Hubo un tiempo en que aquel sentimiento le llevó a un camino violento. ¿Qué sentía dentro, en sus tripas? No soy un tipo violento. Puedo entender qué lleva a la gente a la violencia. Pero a mí no me convence. Mi primera indignación tenía un nombre: los nazis. El fascismo de Franco y Mussolini, incluso Stalin, de quien ya tuvimos noticias de sus purgas en 1935. El totalitarismo. Además, teníamos el ejemplo de los republicanos españoles como contraposición a los comunistas más cerrados. Yo siempre me consideré demócrata, y cuando este sistema estaba en peligro me indignaba. Pero incluso dudé. Los estragos de la I Guerra Mundial nos hacían pensar a muchos que había que agotar todas las vías antes de entrar en otro conflicto. Negociar y dar la palabra a la gente de los diferentes países. Solo cuando vi claro que esta gente lo único que quería hacer era conquistar Europa con métodos violentos me convencí de que había que enfrentarse a ellos por las armas.

Pero esa indignación, físicamente, ¿era equiparable a la que siente ahora? No, entonces era joven y con ganas de luchar. Cuando llegó la hora, cuando vi que era necesario levantarme y enfrentarme a ellos, me invadió un deseo de lucha. Me enrolé en el ejército sin dudarlo. Y cuando se firmó el armisticio con los alemanes me volví a indignar. Sentí que era una deshonra y una deslealtad con los británicos. Me opuse; era inaceptable. ¿Qué podía hacer? ¿Luchar en Francia? ¿Unirme fuera a De Gaulle? Eso es lo que hice.

Y tuvo una relación intensa con él, han contado algunos. No. Yo era muy joven y un oficial de bajo rango. Pero tuve el privilegio al llegar a Londres de cenar con él en la intimidad. Me convocó. Quería saber qué pensaba de él un joven estudiante de la Escuela Normal Superior, muy prestigiosa entonces en Francia. Deseaba conocer lo que opinábamos de él los estudiantes de ese nivel.

Por lo menos, y gracias a la fortuna, también De Gaulle se indignó. Cosa que no ocurría entre una enorme parte de los franceses. Aquello fue tan extraño en un país que había levantado las banderas de la democracia en todo el mundo... ¿Qué ocurrió? Francia había sido tremendamente golpeada. Lo que había ocurrido entre mayo y junio de 1940 es algo muy raro en la historia. No solo fue una victoria militar. Fue una enorme derrota, humillante, en la que la gente tuvo que huir de sus casas hacia lugares insospechados. A muchos, el armisticio les supuso un respiro. La paz era tentadora para mucha gente, pero aquello no era paz.

¿Era una humillación? Además, había otros factores. La amenaza de los soviéticos aterrorizaba a la burguesía, mientras que los fascismos no tanto, creían que no atentaban tanto a su modo de vida. Además, los nazis garantizaban el freno a los comunistas más que nadie.

Luego, en su caso particular vino otra nueva indignación. ¡La Gestapo!

Ahí sufrió en sus propias carnes el peligro. ¿Cómo fue su detención? En el momento en que me arrestaron estaba seguro de que no sobreviviría. Me detuvieron bajo cargos de delitos criminales graves. Sabían que había llegado de Londres para reforzar la Resistencia.

Incluso, que usted era judío. Eso no lo sabían. Me conocían poco. Si se hubiesen enterado de que mi padre era un judío emigrado de Berlín, me habrían tratado de otra forma. Pero lo hicieron como a un espía de nivel. Y, ¿qué haces con un espía? Obviamente, sacarle información.

¿Bajo torturas? Efectivamente. En la bañera, ahogándome. Pero no consiguieron que delatara a nadie, y eso fue una satisfacción para mí. Después me condenaron a muerte. Afortunadamente, la justicia era lenta y me internaron en Buchenwald y la orden de ahorcarme llegó muy tarde. Ya entonces pude cambiar mi identidad con alguien que había fallecido sin que se dieran cuenta. Era una persona que no estaba condenada a muerte. Así me libré.

Me imagino que en aquellos días la indignación se había convertido en terror. No exactamente. Se transformó en algo que solo un joven patriota puede sentir. Ese convencimiento henchido en el que crees que has cumplido con tu deber y te has sacrificado por tu país.

¡Un héroe! [Risas] Le cuento algo Cuando me detuvieron cogí un trozo de papel y escribí un soneto de Shakespeare que sabía de memoria: "No longer morn for me when I am dead...". Como diciendo, si me fusilan mañana, que mi esposa sepa que no quiero luto, sino que sea feliz. Ridículo, esto siempre resulta ridículo.

Es una manera noble de enfrentarse a la muerte. La vida está llena de ironías.

Si le hubieran dicho entonces que cumpliría 93 años... ¡Y tanto! Mi siguiente indignación llegó en los campos de concentración. Yo sabía que la guerra era violenta. Pero lo que nunca pude sospechar es el grado de brutalidad al que podíamos llegar los seres humanos.

Pasó de sentirse un héroe a otro estado: el de víctima. No solo una víctima individual, sino parte de una colectividad. Porque yo, personalmente, tuve suerte. Me salvé entre un grupo de 36 condenados a muerte. Yo y dos personas más. Me enviaron a otro campo y me escapé. Cuando lo logré me volvieron a capturar y me internaron en Dora. Allí se debatían entre colgarme o darme 25 latigazos. Pero me libré de ambas cosas porque le dije al oficial que me interrogaba: Estoy seguro de que usted, que es valiente, como yo, habría intentado escapar. Lo hice, pero fallé, con lo que no les puedo causar daño. Todo eso se lo expliqué en alemán, que es mi idioma materno. Si no hubiese hablado su lengua, seguramente nadie me habría librado del castigo.

En su vida han existido también momentos de alegría. Como el de la Declaración de Derechos. Poner de acuerdo en una posición común a países tan distintos como Francia, EE UU, la URSS o Arabia Saudí sería un esfuerzo titánico. ¿Costó? Lo atestigüé de primera mano. Si no se hubiera conseguido en 1948, las tensiones posteriores lo habrían hecho imposible después. En ese momento histórico, los soviéticos se abstuvieron, Arabia, también, y así permitieron su aprobación. Fue el momento. Un texto ambicioso para la historia de la humanidad.

Supongo que en aquellos momentos su indignación dio paso a la esperanza. Pues sí. Ese momento fue de auténtica, de verdadera y gran esperanza en el entendimiento de las naciones tras la guerra. Estábamos convencidos de que aquel texto encarrilaría a buena parte del mundo en el camino de la libertad y la justicia. Pero aquello duró poco, porque después llegó otro sentimiento: la ansiedad que producía el peligro de una tercera guerra, que no sería como las otras, sino que traería consigo la catástrofe nuclear. El mundo había conocido dos horrores: el Holocausto e Hiroshima, y eso nos producía un enorme temor. Era un mundo complicado e inseguro. Sentíamos que si la ONU no conseguía éxitos en sus programas de desarrollo y respeto a los derechos humanos, todo se iría derrumbando.

¿Le queda algo del optimismo de entonces? Todavía creo que existen pequeños y lentos pasos adelante y que continuarán, con retrocesos y avances. La última década del siglo XX fue muy prometedora. Después de la caída del Muro estábamos convencidos de habernos adentrado en una nueva era. En 2000 se llegó a un acuerdo bajo la presidencia de Kofi Annan de los objetivos del milenio. Pero cayeron las Torres Gemelas... Y empezamos el siglo XXI muy mal.

Con la amenaza terrorista, pero también con la ruptura de las reglas internacionales por parte de Bush, Blair y Aznar. ¿Qué supuso aquello para el orden mundial? Aquello es parte de mi indignación presente. El hecho de que los ciudadanos sean conscientes de que estábamos dando grandes pasos adelante y esos líderes los frenaran en seco y nos colocaran en la dirección equivocada.

¿No fue aquello una especie de paripé de cruzados por la democracia que en realidad representaban una especie de fascismo travestido? Desde luego. Una de las reglas básicas a respetar en ese nuevo orden mundial que empezaba a configurarse a finales del siglo XX era el derecho internacional. Romperlo era adentrarse en lo peor.

Contra gobernantes de ignorancia supina, ¿qué se puede hacer? ¡Indignarse! Necesitamos otros gobernantes, y también, compromiso de la sociedad para aupar a los más decentes. No podemos caer en esa desazón de la juventud, ni en pensar que todos los políticos son iguales, porque no es cierto. La rabia y la indiferencia no nos llevan a ninguna parte.

En su vida ha existido otra indignación persistente: Palestina. De nuevo, la ruptura de las reglas internacionales, la brutalidad impuesta, la situación en Gaza y Cisjordania aúnan todo lo que más he detestado en mi vida. Parecida a la que sentí en los campos de concentración. Siento un gran aprecio por el Estado de Israel, pero cuando su Gobierno se comporta de una manera similar a los peores Gobiernos que yo he tenido que soportar en mi vida, no puedo admitirlo y me rebelo y denuncio esos abusos cometidos por ellos con el permiso de Estados Unidos, la Unión Europea y algunas empresas involucradas en la situación. Es lo mismo que siento respecto a la incapacidad para ponerse de acuerdo sobre el cambio climático. Espero que ahora Obama, tras haber acabado con Bin Laden y ganado popularidad, pueda avanzar en ciertas cosas.

Por cierto, ¿qué opina de ese episodio? Bueno, yo me alegro de que se haya acabado con él. Era un asesino capaz de cosas espantosas. Sobre todo, de haberle dado al islam una imagen siniestra en el mundo. Y no es así. La gente de los países árabes se ha encargado en pocos meses de hacernos saber que aspiran al sentido común con sus revueltas. Pero, volviendo a Bin Laden, hubiera sido deseable otro método: la detención, un juicio.

¿Dónde queda Europa con esas amenazas de políticas antiinmigración? Justo ese es el objetivo de mi libro. Concienciar a la gente para afrontar los nuevos retos con valores dignos. No son nuestras ínfimas naciones las que están en peligro, es nuestro mundo, cada vez más amenazado por corrientes como los neocons o quienes no se mentalizan en el trato al medio ambiente. La fe en el compromiso es clave. No estamos condenados al fracaso, pero para evitarlo hay que dar un paso adelante.

AUTORIDAD MORAL

Toda una vida de lucha por el progreso, de resistencia frente a los totalitarismos, de autoridad moral, y este francés nacido en Alemania en 1917 se ha ganado el éxito y el aplauso mundial con un pequeño libro panfleto, '¡Indignaos!' (Editorial Destino, con prólogo en español de José Luis Sampedro), que ha sacudido el descontento en los países desarrollados frente a un sistema económico-político lleno de goteras.

Este judío, muy crítico con la política de Israel hacia Palestina, participó en la resistencia francesa contra los nazis, estuvo preso en varios campos de concentración y participó en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


No debemos permitir que algunos enturbien un buen fin

Artículo del autor de '¡Indignaos!' ante "los graves sucesos" ocurridos el miércoles ante el Parlamento catalán

STÉPHANE HESSEL 16 JUN 2011


S. Hessel, foto tomada del diario español El País


Hessel, autor de ¡Indignaos! / DANIEL MORDZINSKI

Ante los graves sucesos acontecidos ayer frente al Parlamento de Cataluña, en Barcelona, expreso mi más firme rechazo hacia cualquier agresión, coacción, insulto o actitud violenta empleada por grupos minoritarios, aprovechando la legítima y pacífica ola de indignación que ha recorrido las ciudades españolas desde el pasado 15 de mayo.

Desde el primer momento, dejé constancia y reitero mi apoyo a los miles y miles de ciudadanos españoles que, siempre de manera pacífica, han manifestado su indignación ante una economía deshumanizada y ante los déficits democráticos de nuestras sociedades, y han pasado de la indiferencia al compromiso por los valores profundos de la democracia, siempre a través de vías pacíficas.

Considero, por tanto, intolerable cualquier intento de paralización de las instituciones de representación democrática, así como la coacción de todo tipo ejercida contra los representantes de la voluntad popular. Eso nada tiene que ver con la resistencia pacífica ni con la legítima disidencia democrática. Eso no se puede tolerar, y no debemos permitir que algunos grupos, desde dentro o desde fuera del movimiento de los indignados, intenten aprovechar esos hechos para enturbiar el buen fin y las actitudes mayoritarias de los ciudadanos que se han movilizado pacíficamente durante las últimas semanas en casi un centenar de poblaciones españolas.

Siempre me he manifestado a favor de la profundización de la democracia, de la libertad de expresión y del respeto por los otros como únicas vías para el progreso de nuestras sociedades. Deseo que los indignados españoles sepan encontrar, con la misma actitud pacífica y dialogante con que irrumpieron en la escena pública hace unas semanas, su camino para seguir expresando ese compromiso hacia el futuro.

Stéphane Hessel

París, 16 de junio de 2011

martes, 28 de junio de 2011

INDIGNATE S. HESSEL, cuestionario-guía

CUESTIONARIO-GUIA

TEXTO

INDIGNATE


Profesor pensando en cuestionario para sus alumnos

de Hessel S.



1) ¿Por qué la sociedad no puede estar orgullosa todavía en Europa?

2) La Resistencia qué plan proponía sobre el tema de salud nacional y de las pensiones.

3) ¿Cuál es la peor de las actitudes y por qué?

4) Explicar: ¿Por qué el interés general debe primar sobre el especial o particular?

5) Explicar la siguiente frase: “el hombre justo cree que la riqueza creada en la esfera del trabajo debe dominar sobre el poder del dinero”.

6) ¿Qué elementos fueron nacionalizados, y esto a qué contribuyo para el país?

7) Una verdadera democracia ¿qué necesita?

8) ¿Cuáles son las razones por las que todas las conquistas sociales de la Resistencia se encuentran hoy amenazadas?

9) ¿A qué motiva el poder del dinero y el egoísmo del hombre?

10) Explicar el siguiente párrafo: “Los líderes políticos, económicos e intelectuales y la sociedad no tiene que ceder ni permitir la opresión de una dictadura internacional real o de los mercados financieros que amenazan la paz y la democracia”.

11) ¿Qué fue resistir para los jóvenes europeos de 1935? ¿Qué los llevo a resistir? ¿En qué basaban su resistencia?

12) ¿Qué le enseño Jean Paul Sartre?

13) ¿Cómo interpreta el hegelismo la historia?

14) ¿Quién decide y realiza el ordenamiento en el mundo actual?

15) ¿Cuáles son los dos desafíos que identifican los jóvenes actuales?

16) ¿Por qué hablamos de derechos universales y no de derechos internacionales?

17) Explicar los derechos 15 y 22 de la DDHH de 1948.

18) Motivos que lo llevan a indignarse por lo que ocurre hoy en Palestina.

19) ¿Por qué dice: terrorismo o exasperación? ¿A qué se refiere con estos dos términos?

20) ¿Qué reflexión te merece la frase: “Estoy persuadido a que el futuro le pertenece a los no violentos, la reconciliación de diferentes culturas. Es por esta vía que la humanidad entrará a su siguiente etapa”?

Profesor indignado con los alumnos que no leen el texto
21) ¿Cómo explica el tema de la no violencia?

22) Qué manifestaciones no-violentas conoces en la historia del mundo

23) ¿Qué insurrecciones pacificas son nombradas en el texto?

24) El pensamiento productivista: ¿Qué significa?

25) ¿Cómo concluye su manifiesto?

26) Explicar con ejemplos la siguiente frase: CREAR ES RESISTIR; RESISTIR ES CREAR.

27) Una reflexión: después de la lectura y su análisis ¿Qué te dice a vos hoy este texto?.

Jóvenes argentinos indignados...con los alumnos que no leen y no estudian...