Parafraseando a Publio Terencio Africano diré que: Soy hombre y por lo tanto nada de lo humano y de todo ser viviente que viva en la tierra y en el universo me es indiferente y ajeno a mi vida.
Como dijo Anaxágoras: Todo tiene que ver con todo.








martes, 24 de enero de 2012

NO NOS OLVIDEMOS DE JOSÉ LUIS CABEZAS 1997-2012


NO SE OLVIDEN DE JOSÉ LUIS CABEZAS
1997-2012


Introducción:
En el año 1998 se cumplieron 50 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, solicité por carta (en su momento será publicada en mi blog) a las autoridades del  Instituto Santa Cruz, que se hiciera una muestra en conjunto de los tres niveles (jardín, Primaria y Secundaria) sobre el tema.  Aceptada la misma –única vez que se realizó en forma simultánea en los tres niveles- uno de los trabajos fue recordar a José Luis Cabezas, asesinado el 25 de enero de 1997 en Pinamar. Esta carta que escribí estaba al lado de esas fotos, hoy cuando se cumplen 15 años de su brutal asesinato y todos los asesinos están libres o con  prisión domiciliaria queremos recordarlo y pedir a la JUSTICIA ARGENTINA que haga justamente lo que tiene que hacer: JUSTICIA.

12 de octubre de 1998.
Querido José Luis:
En el amanecer del  25 de enero de 1997 estaba escuchando un programa radial cuando el noticiero daba cuenta que en un pozo de una ruta cercana a la localidad de Pinamar habían hallado un cadáver calcinado que seria de un periodista.
Aquella noticia, aparte del estupor que me causó y la congoja que me produjo, creo que fue  un punto de inflexión para muchos argentinos, una gota de aceite en la bisagra de la historia de algunos hombres, un volver a despertar la memoria ya adormecida, ya acostumbrada, ya……..
Luego se confirmaría que era tu cuerpo, el tuyo José Luis, y hablarán de tu profesión de reportero gráfico de la Revista  Noticias y de todo aquello que sirve para llenar páginas, espacios de televisión y radio, para mí lo úrico importante es que era vos y en tu persona se atacaba descaradamente a todos los habitantes de este pueblo.
A partir de ese momento la memoria se despertó, el  “NO SE OLVIDEN” no solamente fue un slogan sino que se transformó en un motivo de lucha, de comenzar a recuperar la dignidad avasallada, de empezar  a escarbar (sin asco pero con firmeza) en la basura de la impunidad que da el poder, sacando pedazo a pedazo todas aquellas escorias que compran conciencias, silencian a los que pensamos distintos,  amenazan a los que queremos vivir en y para la libertad de todos.
José Luis sos el símbolo que reúne  a muchas injusticias: Walter Bulacio, Miguel Bru, Pablo Guardatti,  Sebastián Bordón, el solado Carrasco, María Soledad Morales, las jóvenes de Cipolletti y una lista casi interminable  de – en su mayoría- jóvenes que fueron perdiendo el don precioso de la vida en manos de los sicarios y mafiosos que se ocultan y trabajan en las sombras porque le temen a la verdad y a la justicia.
José Luis fuiste fotografiando muchas realidades, algunas cercanas a una Argentina que usa “máscaras” para ocultar “algo” que no quieren se  vea,  ahora te  ofrecemos en este stand fotos que de seguir entre nosotros no dudo que tu Nikon-F4 habría retratado, son fotos de rostros que en el hambre y en el dolor, en el sufrimiento piden que nadie se olvide que en todo hombre vive algo inviolable: su dignidad de ser humano.
No nos olvidaremos de vos y todos  lo demás. Seremos memoria viva de generación en generación.
Un abrazo, con afecto, Sergio.

ACLARANDO:
·         En los buscadores de internet podemos encontrar poniendo el nombre de las personas aquí nombradas lo sucedido con sus vidas.
·         Si entran al portal de www.perfil.com van a encontrar dos capítulos en Word de un libro recientemente escrito que narra hechos posteriores al asesinato y que es bueno que conozcamos para que no nos sigan “robando” el futuro.
·         Stephen Hessel es el único redactor de la DDHH que sigue vivo y el año pasado escribió un magnífico texto llamado INDIGNATE, lo pueden  encontrar en http://sdalbessio.blogspot.com
·         Para mí el texto cobra relevancia cuando de diferentes ámbitos de poder se intenta descalificar,  silenciar o callar expresiones diferentes y voces críticas.

HISTORIAS DE (MI) VIDA....


EL ESPÍRITU SOPLA DÓNDE Y CUÁNDO QUIERE…..

El 23 de enero de 1980 era miércoles. El sofocante calor abrazaba esa mañana a una parte de la pampa gringa. El sol se había despertado muy temprano y su presencia no pasaba inadvertida. Eran un poco más de las 6 a.m. cuando partía de San Francisco rumbo a la Capital Federal.
Una despedida familiar. Mis padres, mi hermano y mis abuelos paternos era el séquito que entre abrazos, besos y lágrimas decían “adiós”, “hasta pronto” y “buen viaje”.
Una valija marrón (que todavía conservo) y un bolso verde eran los pocos elementos que me acompañaban. Luego con el tiempo se sumaría una caja de cartón que contenía libros, y que mi papá despacho  por “Transporte Barrado” llegando semanas después  al barrio de Pompeya.
El Renault 4 de color blanco sería el vehículo encargado de trasladarme. Conducido por el P. José Auletta, misionero de la Consolata y acompañado por José Luis Ponce de León y Rubén Horacio López, seminaristas de la misma congregación, quiénes serían de ahora en más mis nuevos compañeros en la aventura misionera.
No tengo recuerdo de comidas, bebidas, solamente el deseo de llegar a lo que sería mi nuevo hogar. Seguramente la charla, los mates, algunos sándwiches y alguna bebida refrescante fueron de la partida durante todo ese día. No lo recuerdo. Por delante sueños, un futuro, miedos, esperanzas, encuentros, alegrías, tristezas, todo aquello que puede tener alguien joven, con 17 años, recién terminado el secundario y caminando en un pos de una idea: ser misionero.
El país transitaba políticamente su cuarto año de dictadura, así que seguramente nos habrán detenido  varias veces para los controles de rutina a los que nos tenían sometidos los militares y las fuerzas policiales de la época. Todos éramos sospechosos. Más cuatro personas en un auto. Documentos, de dónde veníamos, que hacíamos, y adónde íbamos habrán sido las preguntas de rigor.
A la tardecita de ese día arribamos a la calle Fray Cayetano 368, en el porteño barrio de Flores. Ahí estuve esa noche y los siguientes días. Era tiempo de aclimatarse. Acostumbrarse a  ruidos, olores, personas y a “todo lo nuevo”.  Los nuevos compañeros de a poco comenzaron a llegar. Días después partimos hacia Miramar (Buenos Aires) para convivir casi 15 días en una escuela, realizando una labor de difusión misionera, además de conocernos entre nosotros.
Por primera vez conocí el mar. Esa vasta inmensidad de agua, sal, ruido permanente, oleaje y arena. Cada año me gusta volver a ver el mar, para experimentar esa primera sensación. La que nunca se olvida.
Escribir las crónicas en el momento de que una acontecimiento está sucediendo o bien escribirlas treinta y dos años después tiene sus diferencias. La primera vez pueden funcionar como un diario de viaje, años después ya van cargadas de reflexión que da la experiencia de vivir.
Cuando regresamos  nos dedicamos a la tarea de pintar la casa. Luego de la primera oración, Laudes, cada uno tenía un trabajo asignado. Lijar, y luego pintar las puertas y ventanas. El verde y el negro eran los colores que se deslizaban entre hierros y maderas. Otros se dedicaban a las compras y a cocinar. Algunos matizaban el trabajo con el estudio, porque debían algunos finales.
Seguramente era una rutina diaria. Para mí todo era nuevo. En cada lugar, en cada persona o cada espacio era descubrir algo no conocido y por conocer.  Al mediodía la Misa y luego el almuerzo. Por la tarde  una hora de siesta reparadora  y antes de continuar con las labores, rezábamos Vísperas. A la noche después de cenar se culminaba comunitariamente con la oración de Completas.
Charlar, dialogar y conocernos eran inquietudes  de los  jóvenes que nos encontrábamos convocados en ese mismo sitio.
Entre aquellos compañeros  estaban además de los mencionados en el viaje –José Luis y Rubén, se le sumarían Cristian Fernández Moores y Gustavo Marcías –porteños–,  Alejandro García –de La Plata–,  Juan José Olivares Rojas –sanjuanino–,  Roque –cordobés–, con el paso de los años también vendrían Roque Ferreira  –uruguayo de Tacuarembó–,  Raúl Aimar y Dante Passera  –ambos de San Francisco (Córdoba) –, Juan Carlos Viján y Ernesto –entrerrianos– , Ponciano Acosta –formoseño–, Armando L. –mendocino–.
El Seminario llevaba el nombre de “San Francisco Solano”, que fue misionero en el territorio que hoy ocupa la provincia de Chaco.  Entre los sacerdotes formadores  que dirigían y presidían la comunidad, estuvo en el primer año el P. Oscar José Goapper –santafecino–, luego fue acompañado por el Padre Nelson Borgogno –cordobés– (ambos fallecidos) y en mi último tiempo en esa comunidad, estaba dirigida por el Padre Luis Manco, italiano, quién  se encuentra en la actualidad en nuestro país realizando su labor misionera.
Este primer texto lo podemos denominar como “grandes pinceladas en el inicio de una nueva vida”. El motivo central es hacer memoria de su inicio, de los 32 años que pasaron desde aquel momento.
En próximas entregas iremos desgranando como fue la vida en ese lugar en los siguientes tres años. Actividades, amigos, anécdotas, la vida diaria, encuentros, alegrías y tristezas en la búsqueda cotidiana.
Simplemente entrar a un seminario o a una casa de formación no debe significar que uno tendrá que ser religioso o sacerdote. Es un período de discernimiento, de búsqueda y de tener la suficiente libertad para ser llevados por el Espíritu que sopla dónde y cuándo quiere.

lunes, 16 de enero de 2012

MAYOR EDUCACIÓN=MENOR INSEGURIDAD: UNA ECUACIÓN EXACTA

 Artículo escrito en 2007, estimo que sigue vigente la realidad que se describe. Dicho texto fue corrregido por el Profesor Pedro Luis Armano y publicado en su momento en el diario Pasos Magazine.


 
MAYOR EDUCACIÓN=MENOR INSEGURIDAD: UNA ECUACIÓN EXACTA


   Culmina un año escolar. Festejos. Cierre de ciclo. Exámenes. Vacaciones.
Diciembre de 2007 está marcado también por un cambio institucional: nueva presidenta, gabinete, intendentes, diputados, senadores y otros cargos son parte de este recambio institucional.
   Algunos son caras nuevas y muchas conocidas, ya que han hecho de la función pública su vocación y carrera. El slogan que todo ‘cambia’ a veces se trastoca y es igual a ‘nada cambia’, o sea todo sigue igual.
   En materia educativa, se registran algunos datos que alarman: en la provincia de Buenos Aires la deserción escolar alcanza al 130%; el presupuesto de educación y salud para 2008 -a nivel nacional- es inferior a la partida asignada a pagar los intereses de la deuda externa, en igual período. En la ciudad autónoma de Buenos Aires, existen partidas de dinero que no han llegado a las escuelas, por lo tanto los arreglos de infraestructura no se realizaron en su debido tiempo.
   Sumado a lo anterior, en los distritos donde se detecta un mayor índice de demanda de matrícula (zona sur), se multiplican las listas de espera para conseguir una vacante y en los de menor demanda (zona norte) las aulas están semivacías.
   La educación: ¿un derecho, un deber o un producto más de consumo? Es un derecho que tienen los ciudadanos de acceder a los diferentes niveles educativos y una obligación del Estado, como regulador de la sociedad, de otorgarlo sin ningún tipo de restricciones. Lo seguro es que no es un producto, pues estaría en manos de la ley de la oferta y la demanda, pudiendo acceder sólo aquellos que posean los medios económicos para hacerlo.
   Inseguridad: robos, arrebatos, secuestros, muertes. Parece que el espiral de violencia crece día a día y no se avizora un fin, ni siquiera se verifican algunos lineamientos que intenten -aunque luego fracasen- de terminar con un problema, que afecta en especial a las grandes urbes o a las concentraciones urbanas.
   Sin educación no se ve crecimiento, tampoco superación personal ni comunitaria. Sin enseñanza sea cae en la ignorancia, en la frustración y se
obstruyen las perspectivas de soñar un futuro, donde fomentar los talentos personales sería de un gran beneficio social.
   Escuelas inclusivas. Docentes bien remunerados. Un plan económico que contemple la redistribución de la riqueza, junto a una política industrial y agro-ganadera que genere fuentes de trabajo, resguardando las riquezas propias de nuestra nación, son elementos que irían buscando acabar con la violencia en forma progresiva. ¿Demasiada utopía?
   Los pueblos, sociedades y gobiernos que han apostado e invertido en educación no perdieron, por el contrario, desarrollaron más su crecimiento.
   (Hace un tiempo una noticia daba cuenta de aquellos presos que en la cárcel de Villa Devoto estudiaron, inclusive hasta el nivel universitario. Luego, reinsertados en la vida común, solamente reincidieron en del delito el 1%. Por lo menos, es para pensar).
   Más aulas, más maestros, más alumnos, serán menos cárceles, menos guardia cárceles y menos delincuentes. La ecuación es simple.
   Después de concretar lo primero, se comenzará o se buscará el tiempo para discutir planes, contenidos y otras yerbas.
   El mensaje de Cambalache, que parece actualizado en forma permanente,      …el mundo fue y será una porquería”, se puede trastocar y  convertirlo en esperanza de otro mundo posible y otra sociedad.                                                                       
   El deber es intentarlo con firmeza.
 
Lic. Sergio L. R. Dalbessio.
                                                                          sdalbessio@yahoo.com.ar

viernes, 13 de enero de 2012

‘GABO’, TE LO PERDISTE…

Docentes que luchan por sueldos dignos, estudiantes
que toman el colegio por no estar de acuerdo con las
autoridades elegidas, denuncias que pesan sobre
profesores que contrarían la moral y las buenas
costumbres son, en los medios de comunicación,
noticias casi habituales.
Si a esto se le suma edificios en condiciones no
aptas, para que alumnos y maestros puedan efectuar el
proceso enseñanza-aprendizaje y, además, las quejas
por la disminución de raciones de comida diaria que
reciben los educandos, el tema escolar posee en la
actualidad un rating nada despreciable.
La educación ha sido puesta hoy en el banquillo de
los acusados. Un juez hizo lugar a un recurso de
amparo y ordenó a las autoridades de un colegio volver
a examinar a una alumna que adeudaba materias, las
cuales le impedían pasar al octavo grado. Otro caso
similar fue determinado días atrás por un juez, en la
provincia de Córdoba. (En el fallo, el magistrado
reprocha a la madre por el bajo rendimiento de su hija
y a la alumna “por no medir las consecuencias de sus
acciones”.)
Aquí existe un punto importante que es la
responsabilidad. La escuela cumple una función
indelegable: la de enseñar, aunque demasiado bifurcada
en la actualidad, pues se pretende que la institución
escolar sea todo lo que los otros estamentos sociales
no pueden o no quieren asumir: desde ‘comedero’
escolar hasta patio de juegos.
Pero la primera responsabilidad de educar, en el
sentido amplio de la palabra, la tienen los padres,
que deben ser concientes de sus acciones. Esta tarea
es compartida luego con la escuela.
Si los progenitores no asumen su adultez y ponen
los límites a sus hijos, querrá decir que la sociedad
está sufriendo una enfermedad: no aceptar las
responsabilidades asumidas. Dicha responsabilidad se
ha trasladado a la justicia, debiendo el juez obrar en
lugar de la familia.
Quizá sea hora de pensar concientemente sobre las
acciones realizadas (o por realizar), en pos de
recuperar valores olvidados en el bolsillo de algún
saco, y situar a cada cosa en su punto exacto: la
escuela es para enseñar y aprender.
Imagino que de no tomar el toro por las astas,
dentro de poco cualquier alumno llevará a la justicia
el caso de que el sandwich que le han dado era de
mortadela y él quería de jamón crudo.
A veces me parece que en la Argentina, el realismo
mágico ha superado al genial ‘Gabo’.

Lic. Sergio Dalbessio
Lic. en Educación - Universidad de Quilmes

lunes, 12 de diciembre de 2011

DISCURSO DESPEDIDA PROMOCIÓN 2011

OTRA FIESTA DEL ESPÍRITU




Queridos Jóvenes Egresados de la Promoción 2011:



Durante casi un mes, desde la jornada de quinto año hasta la semana pasada, vivieron diferentes momentos que los podemos llamar “el cierre de una etapa en la vida: la escolar”. Le fueron encontrando sentidos a esta parte de su vida y dejaron un back-up en su memoria de todo lo acontecido en innumerables jornadas en la escuela, con los amigos, los compañeros, los docentes y sus padres



Mis palabras tienen como horizonte el hoy, y el después, lo que llamamos el futuro.



Creo que hoy estamos viviendo una fiesta del espíritu, ese espíritu que nos posibilita animarnos a estar juntos, a celebrar, a contarnos historias entorno a este fogón que es el altar. Toda despedida posibilita el comenzar a vivir nuevas experiencias, pero también genera la posibilidad del reencuentro.



Les transmito unas palabras que me escribió una ex alumna para ustedes: “Les diría principalmente, que si bien el secundario es una hermosa etapa, lo que viene es también muy lindo. Así que no hay que deprimirse porque termina.



Que lo que hagan, lo haga con pasión, sin perder el tiempo con cosas que no le gustan hacer y lo hacen solo por hacer algo.



Que disfruten de todo lo que viene, y que siempre traten de ser feliz y de seguir sus principios”[i]. La historia es lo que vivimos cada día cada uno de nosotros porque no somos espectadores de la vida, somos protagonistas de la misma.



Creo, estoy convencido, de que los docentes les dimos las mejores herramientas durante todos estos años para poder aceptar y enfrentar diversos desafíos que se le irán presentando. Estas herramientas, que ustedes se fueron apropiando, ahora les dan la posibilidad de ser artesanos de su propia vida, de su propia historia y las deberán utilizar en las diversas circunstancias de la vida.



Vivimos en un mundo que se nos presenta con dos claves importantes: la diversidad biológica y la multiplicidad de culturas, lenguas, religiones, tradiciones, éticas, caminos espirituales, filosofías, sabidurías, saberes, artes y técnicas.



Dice el filosofo francés Hessel: “El interés general debe dominar sobre los intereses especiales. El hombre justo cree que la riqueza creada en la esfera del trabajo debe dominar sobre el poder del dinero. Si te encuentras con un desfavorecido, siente pena por él, pero ayúdale a ganar sus derechos”.



En Jesús primó este interés por los otros, por eso partió su amor, su vida para compartirla, y todos los que allí estaban se saciaron, no solamente de alimentos, sino de saber que tenían dignidad como personas. Y hasta sobraron como nos narra el evangelista, por eso hubo una necesidad de salir a compartir esta buena noticia con los demás, era algo que no se podía guardar, era un fuego que debía encender a otros.



La no violencia es uno de los caminos que debemos aprender a caminar. Estoy persuadido que el futuro nos pertenece a los no violentos, a los que buscamos la reconciliación de las diferentes culturas. Es por esta vía que la humanidad entrará a su siguiente etapa. Es necesario entender que la violencia se opone a la esperanza. Es necesario trabajar la esperanza, la esperanza por sobre la violencia.



Aquí también nos debemos saber sostenidos por el amor de Dios.



Una mamá me dijo: " A veces uno piensa que la carrera que elige para estudiar es la correcta. Cuando se empieza a recorrer el camino algunos sienten que están en el lugar correcto y otros que se han equivocado. Es difícil reconocer que uno se equivocó, pero lo bueno es saber decir esto no es lo mío, no puedo ser feliz haciendo esto y parar, repensar y decidir realmente que es lo que quiero ser. Debemos ser libres en nuestras elecciones y en este mundo difícil de llevar, es mucho peor si no hacemos realmente lo que sentimos que nos hace seres humanos plenos e independientes.[ii]"



Sean verdaderos alquimistas de su historia, busquen los mejores materiales para que los puedan fundir en sus vidas generando fraternidad, encuentro, diálogo, acogida del otro, empatía, abrazos.



Es necesario que nos pensemos como habitantes del hogar común que es la Tierra; por eso es necesaria la hospitalidad, la búsqueda de la sociabilidad y la convivencia pacífica de todos los seres humanos y con todos los seres de la naturaleza. El respeto a las diferencias como expresión de la riqueza humana, diferencias que no deben desembocar en desigualdades; la reconciliación entre los pueblos y las personas y la eliminación de toda forma de violencia, odio y venganza; son objetivos que tenemos por trabajar día a día.



Hace unos años un joven llamado Jesús comenzó a posibilitar otras miradas sobre la historia, y lo hizo a partir de conocer y hacer memoria de la historia vivida por su pueblo, de los momentos de opresión y de los deseos de liberación. Muchos hoy lo seguimos. No queremos endulzar ni echar agua a su mensaje que es vino puro, bueno y nuevo. Queremos vivirlo con la radicalidad que exige la coherencia entre la fe y la vida.



Queremos ser como Jesús, una Iglesia profética que se ponga de pie ante las injusticias, que camine codo a codo con la gente, que escuche con el corazón los reclamos, los dolores y las dudas, que se ocupe por la edificación del hombre y su plenitud, que comienza aquí en la tierra, que se haga pan, vino y mate con la gente, con el pueblo, con los que sufren. Es una obligación de los que nos decimos cristianos, para curar esa prodigiosa e imperdonable brecha que ha surgido entre los que más tienen y los que menos tienen. Buscamos vivir como los cristianos de los primeros siglos, estamos en ese camino. Los cristianos de hoy tenemos que ser místicos, que contemplamos y oramos, y profetas que denunciamos injusticias y anunciamos la vida.



Que podamos tener como una de nuestras metas la utopía de la comensalidad que consiste en sentarse juntos en torno a la mesa común sin exclusiones, para compartir los frutos de la Tierra; la búsqueda de la paz entendida como relación armónica del ser humano consigo mismo, con sus congéneres, con la sociedad nacional e internacional, con la naturaleza y con el gran Todo; el bien vivir, que no ha de confundirse con el vivir mejor a costa de los otros.



Creo en la com-pasión en su sentido etimológico: ponerse en lugar de los otros, compartir sus alegrías y sus sufrimientos, sus anhelos y esperanzas, sus luchas, sus clamores angustiados, ponerse en su lugar.



Hago mías las palabras pronunciadas por el monje vietnamita Thich Nhat Hanh: “Consciente del sufrimiento causado por la destrucción de la vida, hago el voto de cultivar la compasión y aprender maneras de proteger la vida de las personas, animales, plantas y minerales. Estoy dispuesto a no matar, a no dejar que otros maten y a no tolerar ningún acto mortal en el mundo, tanto en mi pensamiento como en mi forma de vivir”.



Ustedes son ciudadanos que luchan por una justicia que sea ecuánime, que crearán nuevas fuentes de trabajo, que respetarán y harán respetar las leyes, que buscarán preservar la sabiduría de los mayores.



Queridos jóvenes sean fuertes en sus opciones, en sus estudios, en sus caminos, en sus trabajos, que el sí sea sí y el no sea no. El Espíritu nos anima a ser fuertes, justos y misericordiosos.



Sueño que cada niño, joven y adulto tenga acceso a la educación y a una cultura sin fronteras, que no se censuren los libros, ni la música, que no se destruya el teatro, ni el cine ni toda forma de expresión artística por ningún motivo, ni ideológico, ni religioso, ni político. Si nuestras raíces son fuertes recibiremos un gran aporte para recrear nuestros corazones, nuestras mentes, acortarán distancias, unirán miradas y las manos se apretarán en el compartir sincero. Ojalá tuviéramos como base la rectitud ética y la bondad con misericordia, eso es lo que nos une, los que rompe los fanatismos y acaba con los integrismos fundamentalistas, que tanto daño nos hacen y generan tanto sufrimiento en la humanidad.



Sueño que cada uno de ustedes vivan su vida con alegría, que resistan, que ante un problema encuentren una solución, que ante una barrera busquen todas las formas posibles de sortearla, que no se den nunca por vencidos, que esa savia interior, esa fuerza que viene de adentro los motive a la lucha, al compromiso, a ser protagonistas día a día de la historia, porque no existe ningún fin de la historia.



Estimadas Familias: Hasta hace poco pensaba que la barbarie que sucedía en nuestro mundo era una tragedia y no tenía visos de solución. Ahora creo que es una crisis de evolución de un sistema a otro. El cosmos no para de cambiar. Estamos rodeados de milagros. La presencia de sus hijos e hijas en este momento es uno de ellos. El amor y el saber nos sirven para dignificarnos y ayudar a reconocer la dignidad de personas a otros tantos seres que viven sin esperanza, frustrados, desilusionados. La solidaridad es el vínculo más fuerte que nos recuerda aquello que somos: seres humanos.



Permítanme unas palabras para los colegas docentes. Durante algunos años pareciese que nuestras palabras y nuestros gestos estaban vacíos de contenidos. Poco a poco fuimos recuperando nuestro rol dentro de la sociedad, no porque lo habíamos perdido, sino porque se fue desdibujando. Nos volvimos a reencantar con nuestra vocación y con nuestros ideales. La docencia es un una vocación de trabajo y de servicio, que colabora en la construcción de ciudadanía y de la Nación. Sepamos por experiencia que nuestras palabras y que nuestros gestos nunca caen en saco roto. Siempre, tarde o temprano, dan sus frutos. Que esto anime nuestra tarea docente.



Los dolores, las fragilidades, las limitaciones y la muerte son parte de la vida. Con ellas convivimos, por eso quiero hacer algunas memorias: por Franco Cruxley, que tuvo su Pascua cuando transitábamos 6to grado, por Ezequiel Saponare, ex alumno –promoción 2000- que falleció hace pocos meses, por Tina la mamá de Eli. María, dale junto al niño Jesús un gran abrazo y beso de nuestro parte.



Culmino esta despedida, con esta oración-bendición sobre ustedes, sobre sus vidas, sus corazones, sus mentes, su espíritu:







Pero cuando no hay camino…



Si la cosa está cerrada….



Si uno se encuentra en la oscuridad o en la espesura del bosque.



Entonces la luz



Una pequeña luz



Esa que viene de lo Alto



Por más tenue que sea



A esa hay que aferrarse



Esa hay que seguir



Es probable que marque el rumbo



Que conduzca a la salida…,



A un claro,



a la meta o a la cumbre…



La fe, es luz de vela…



No reflector…



Guía un paso…



Y después otro…



Y otro más…



Y así …



P. Chifri[iii]



















[i] Palabras aportadas por la Sta Mariana Tobis, promoción 2009, 5to año B.



[ii] Palabras aportadas por la Sra Mirta Tabares, mamá de los alumnos Cavilla.



[iii] El P. Chrifi, tuvo su Pascua a los 46 años, en noviembre de 2011, fue misionero en Salta.